Una reflexión lúcida y amarga sobre la persistencia de las imágenes. ‘Cerrar los ojos’ se presenta como una obra lírica y profundamente melancólica, mostrando el compromiso de un director que se resiste a abandonar el cine.
Una reflexión interesante, aunque algo cruda, sobre el paso del tiempo, la soledad y la demencia, que se sustenta en el uso del decorado y en las interpretaciones de las tres actrices principales.
[Plaza] busca explorar nuevas dimensiones y distanciarse de su estilo anterior. La cuidada presentación que ofrece se alinea con un viaje dramático más introspectivo.
La planificación en formato panorámico es exquisita. Esta historia redimensiona sus propias limitaciones hasta convertirse en un canto a la libertad expresiva, acercándose más al cine de género que al de autor.
La premisa inicial resulta entretenida, pero no alcanza para los 88 minutos de duración, ya que podría haberse explotado mejor. Gran parte de la efectividad radica en la actuación de Fox.
Todo en el filme emana una considerable verdad. Franco nos presenta la historia de tal manera que permite al espectador reflexionar sobre los hechos, las dudas y las emociones que se muestran.
El filme presenta ciertos problemas característicos del cine observacional, pero logra retratar de manera efectiva los conflictos y decisiones que surgen dentro de una misma familia.
La película se convierte en una historia centrada en persecuciones y lucha por la supervivencia, sin profundizar en los temas que introduce al principio.
Curioso filme que presenta un texto ilustrado junto a imágenes acompañadas de un fondo oral. Resulta fascinante en ciertos momentos, aunque puede tornarse algo reiterativo en otros.
Es sorprendente que un documental de Mark Cousins, conocido por su creatividad y controversias, sea tan indulgente y favorable hacia la obra. Se siente como un homenaje agradable que carece de un poco de crítica.
El enfoque sobre la intensa trayectoria y la música del grupo es más suave de lo anticipado, especialmente al tratar de manera superficial los álbumes de reunión de la década anterior.
Casi todos los invitados coinciden en la esencia de ser batería, destacando la importancia del ritmo en el rock. Sin embargo, hay un aire reivindicativo que resulta innecesario. Los amantes del género ya comprenden el papel fundamental de este instrumento en la música.
La película se presenta como una contundente crítica a los sistemas judiciales en la India. Es especialmente encomiable el uso del formato para transmitir su mensaje.
Además de la melancolía, aporta una complejidad aún mayor en el trazo femenino, destacando el dominio del plano largo y tensionado, aunque en ocasiones se manifiesta un rasgo cómico.
Es un acto político radical, pero no es cine político maniqueísta. Se centra también en una profunda reflexión sobre el significado de las imágenes, en movimiento o estáticas.
Es una de esas películas pequeñas y sólidas que fluyen con gran naturalidad a partir de una trama simple. Los cuerpos están filmados con tanto cuidado como las palabras, creando una conexión única entre las actuaciones y el guion.
‘Green border’ presenta instantes de dualidad moral, pero su atmósfera es mayormente visceral y francamente honesta. La primera mitad de la película se destaca como particularmente impactante y poderosa.