La película se sostiene gracias al gran talento de Mirren y McKellen, el cual es indudablemente alto, sin embargo, carece de una trama más interesante o sorprendente.
Un bello artificio. Christophe Honoré mezcla recursos cinematográficos y teatrales en una crónica de amor y desamor planteada como un brillante juego de espejos.
No es más que una fantasía bonachona en la que se ponen en la picota algunas de las normas que rigen el mundo del fútbol. filme construido sobre lugares comunes, sobre todo en el territorio de la comedia francesa localista.
Película sobre el conflicto entre palestinos e israelíes que incluye comedia romántica y ligera. El drama secular se transforma en una comedia de enredo.
El resultado es paradójico. 'Dobles vidas' mira hacia el futuro y habla de los cambios sociales y culturales con el formato de una comedia tan agradable como clásica.
Retrato amable de un conflicto. La narrativa transita de un tono a otro, recuperando personajes y dejándolos de lado de manera algo azarosa. Presenta buenas ideas argumentales, aunque no logra unirlas en una estructura coherente.
Payne se la ha jugado. Ha hecho su producción más gigante con personajes en miniatura. Ha cambiado de género. El resultado es valiente, atrevido. Evolucionar aunque se pierda algo por el camino.
La película logra equilibrar de manera efectiva el protagonismo individual con el colectivo. Las relaciones se presentan como más sólidas o distantes, con cambios notables que aportan una sensación de autenticidad dramática que merece atención.
Claudel ha sido novelista antes que cineasta, y se nota en el filme la supeditación de la imagen a la palabra; palabras interesantes, imágenes que no lo son tanto.
La cinta está recubierta de una pátina de falsa calidad, muy francesa. Siendo una película sobre el afecto y el desafecto, a esta ópera prima le falta emoción y destellos de verdadera pasión.
No faltan buenas ideas, aunque se presenta una acumulación de momentos que no están bien hilados. Los intérpretes se esfuerzan, pero los personajes no permiten mucho más que un entretenimiento superficial.
Remite al cine más delirante de Guy Ritchie y de Quentin Tarantino, todo ello filtrado por un sentido del humor dislocado, exagerado y por un buen aprovechamiento de un solo espacio.
Entre el vodevil, la comedia negra y las intrigas criminales al estilo de Agatha Christie, este segundo largometraje de Martín Cuervo logra funcionar. La trama se desarrolla tal como se esperaba.
Odenkirk sostiene la película y algunas de sus escenas de peleas resultan muy vistosas. Es más comedia que 'thriller', más divertimento que densa película de acción.
Es una sátira del mundo cinematográfico que a veces carece de la pausa necesaria para ser más efectiva, mientras que en otras ocasiones resulta excesivamente desinhibida. A pesar de que hay momentos en los que se recurre a la estridencia, también hay instantes verdaderamente divertidos.