Es una mezcla curiosa, que intenta equilibrar momentos de slapstick con observaciones dramáticas sobre la ambición y la libertad. A veces, funciona maravillosamente.
Sobrevive gracias a la fuerza de sus interpretaciones. En otras manos, la inocencia de la protagonista podría ser irritante, pero Williams le otorga vida, apoyada por un divertido grupo de idiotas.
Es truculenta y sangrienta, un disparate total de principio a fin, pero resulta divertida y muy atractiva. Comencé a ver un episodio y enseguida me enganché a tres.
Está llena de agujeros, le faltan matices y resulta floja, pero las excelentes interpretaciones, así como la tensa y enrevesada trama, hacen de este espumoso relato una experiencia cautivadora.
Podría haber habido más profundidad, y algunos hilos intrigantes se dejan en el aire, pero al igual que con la propia fuga, resulta muy difícil apartar la mirada.
Philomena Cunk vuelve con una serie documental paródica que explora las pirámides, la Gran Muralla y la filosofía. La producción se destaca por su surrealismo impecable y momentos de revelación.
Se vuelve más impactante en cada episodio. Es grandilocuente, narra una historia fascinante y aterradora, además de estar estructurada de manera experta y repleta de giros sorprendentes.
Fabulosa e íntima. Los creadores logran situar la historia en su contexto cultural de la época, a la vez que la analizan desde una perspectiva contemporánea en 2021.
Una oda a los viajes, en una época anterior a las PCR, donde David Tennant se convierte en el adinerado instigador de una extraordinaria aventura en esta magnífica adaptación animada y pertinente.