Es un drama escolar de buen gusto que todavía tiene que abordar muchas de las cuestiones que ha ido planteando. Hay mucha especulación y charlatanería para esconder el hecho de que, en el fondo, aún no ha explicado nada.
Todo el reparto es excelente, especialmente Hollander y Reeves, quienes aportan calidez a personajes que de otro modo podrían resultar fríos. Es sencillo involucrarse emocionalmente con ellos.
Kristin Scott Thomas ofrece una actuación excepcional. Disfrutar de este thriller de espías es un verdadero deleite; se destaca por ser grandioso, audaz y entretenido.
Es una mezcla curiosa, que intenta equilibrar momentos de slapstick con observaciones dramáticas sobre la ambición y la libertad. A veces, funciona maravillosamente.
Sobrevive gracias a la fuerza de sus interpretaciones. En otras manos, la inocencia de la protagonista podría ser irritante, pero Williams le otorga vida, apoyada por un divertido grupo de idiotas.
Este documental, increíblemente emocionante, sigue a una estrella de reality mientras rehace los últimos pasos de su hermano en el Everest, y realiza algunos descubrimientos impactantes.
Es truculenta y sangrienta, un disparate total de principio a fin, pero resulta divertida y muy atractiva. Comencé a ver un episodio y enseguida me enganché a tres.
Está llena de agujeros, le faltan matices y resulta floja, pero las excelentes interpretaciones, así como la tensa y enrevesada trama, hacen de este espumoso relato una experiencia cautivadora.
Podría haber habido más profundidad, y algunos hilos intrigantes se dejan en el aire, pero al igual que con la propia fuga, resulta muy difícil apartar la mirada.
Philomena Cunk vuelve con una serie documental paródica que explora las pirámides, la Gran Muralla y la filosofía. La producción se destaca por su surrealismo impecable y momentos de revelación.
Se vuelve más impactante en cada episodio. Es grandilocuente, narra una historia fascinante y aterradora, además de estar estructurada de manera experta y repleta de giros sorprendentes.