Mitchell cumple con su papel, aunque elige seguir la senda habitual de las secuelas que carecen de confianza y se muestran reacias a explorar nuevas ideas.
Con chistes que no logran impactar, y una excesiva carga de líneas dramáticas irrelevantes, en esta entrega, ni siquiera los icónicos minions consiguen provocar risas.
A ratos dinámica y a ratos un atolladero, esta historia de origen resulta demasiado familiar en todo sentido. Nada aquí es realmente nuevo o sorprendente. Todo está bien, pero la fórmula se nota por todos lados y eso ya agota.
Hay demasiados personajes, universos paralelos y un núcleo duro de fans a los que hay que respetar, después de todo para ellos está pensada esta película. La historia es un sinsentido.
No importa lo bien que desempeñen Will Smith y Margot Robbie en sus papeles de Deadshot y Harley Quinn, respectivamente; el caos, la falta de visión y la saturación de elementos presentes en esta desafortunada película son excesivos como para rescatarla del fracaso.
Un film amable, divertido y políticamente muy correcto. Pocas veces los malos han sido menos malos, una ciudad se ha visto más hermosa y todos los habitantes parecen siempre listos para ayudar.
Johnston podrá ser un artesano efectivo, pero no es un creador muy dotado o ingenioso, y su 'Capitán América' parte prometiendo poco y no entrega más que eso.
Como película, la experiencia es decepcionante. No presenta un desarrollo ni un conflicto interesante. El resultado se siente como un capítulo más, intercambiable y sin atractivo, de poco más de una hora de duración, de la serie original. Ni siquiera atraerá a los nostálgicos.
Esta película sueca se sirve de la figura del vampiro para recrear una de las más potentes historias de amor y de entendimiento adolescente del último tiempo. Un himno maduro, protagonizado por dos jóvenes talentos.
Es la apertura de Hollywood a tener un protagonista gay en una cinta de estudio. Por lo mismo, todo en la historia está edulcorado para no herir o incomodar a nadie. Todo es políticamente correcto y el filme no corre ningún riesgo, pero no por eso el resultado es malo.
Es un agrado ver una película de adolescentes en estas lides, que trate a sus personajes con respeto y humanidad. Otro acierto es que la historia se tome su tiempo para demostrar lo equivocados y acertados que están tanto padres como hijos.
El relato nunca despega, carece de humor, de punto de vista y, ¡por favor!, del drama necesario en una historia en la que cada uno de ellos (se supone) quiere ser el mejor.
Nace una estrella es un claro reflejo del cine actual. Esta película, que se centra en los seres humanos que habitan su universo, rápidamente se establece como una obra madura y fascinante.
Es un placer encontrar una película que se las arregla para sorprender al espectador. Vigalondo se luce en la construcción de la historia y en los distintos tonos en los que sumerge su película.
Más allá del destacado desempeño de la actriz, poco se puede destacar en esta historia de suspenso, que carece de elementos que realmente generen tensión. Es una narrativa débilmente construida, a pesar de las actuaciones sobresalientes.
El resultado es cálido, humano y divertido, centrado en una familia y sus avatares frente a la vida. Dinámicas bien captadas y un oído para el diálogo rápido y natural, además de un casting preciso.
La cinta de Franco no consigue conectar con la esencia de sus personajes, ni refleja un verdadero nivel de entrega y compromiso, algo que en 'The Room' era palpable.