Es la apertura de Hollywood a tener un protagonista gay en una cinta de estudio. Por lo mismo, todo en la historia está edulcorado para no herir o incomodar a nadie. Todo es políticamente correcto y el filme no corre ningún riesgo, pero no por eso el resultado es malo.
Es un agrado ver una película de adolescentes en estas lides, que trate a sus personajes con respeto y humanidad. Otro acierto es que la historia se tome su tiempo para demostrar lo equivocados y acertados que están tanto padres como hijos.
Todo transcurre como el thriller juvenil y con moraleja que se supone que es hasta que llegado el final todo la trama se descarrila y entra en los terrenos del discurso fácil y ejemplificador que echa por tierra lo construido hasta el momento.
El relato nunca despega, carece de humor, de punto de vista y, ¡por favor!, del drama necesario en una historia en la que cada uno de ellos (se supone) quiere ser el mejor.
Nace una estrella es un claro reflejo del cine actual. Esta película, que se centra en los seres humanos que habitan su universo, rápidamente se establece como una obra madura y fascinante.
Es un placer encontrar una película que se las arregla para sorprender al espectador. Vigalondo se luce en la construcción de la historia y en los distintos tonos en los que sumerge su película.
Más allá del destacado desempeño de la actriz, poco se puede destacar en esta historia de suspenso, que carece de elementos que realmente generen tensión. Es una narrativa débilmente construida, a pesar de las actuaciones sobresalientes.
Boyle logra infundir energía, intensidad y dinamismo en una película que se centra en un hombre que permanece solo e inmóvil. Sin embargo, su falta de confianza en los actores se manifiesta en momentos en que la estética parece excesiva y distrae de lo esencial.
Esta adaptación logra capturar y transmitir la esencia del libro en el que se inspira. Reconoce que hay múltiples terrores acechando afuera, pero los verdaderamente temibles son aquellos que llevamos dentro y que no hemos logrado reconciliar.
El resultado es cálido, humano y divertido, centrado en una familia y sus avatares frente a la vida. Dinámicas bien captadas y un oído para el diálogo rápido y natural, además de un casting preciso.
En un mundo socialmente fracturado, Clint Eastwood nos presenta un canto que parece salido de las bases del Partido Republicano, en donde se alaba el vigilantismo a nivel mundial, el racismo, las armas y el cristianismo como base para una sociedad mejor.
La cinta de Franco no consigue conectar con la esencia de sus personajes, ni refleja un verdadero nivel de entrega y compromiso, algo que en 'The Room' era palpable.
Termina funcionando y ganándose la venia del espectador, quien jamás recordará esta película, pero que sí vivirá una pequeña aventura esperanzadora, cálida y pensada para la familia.
Es un placer ver una película más inteligente de lo que se ve en el tráiler promocional, con una mirada clara, con perfecto timing para la comedia y a un grupo de buenas actrices haciendo lo que mejor saben hacer.
El director Mohamed Hamidi crea una fábula cuya única intención es agradar y satisfacer al espectador, evitando profundizar en simbolismos o buscar emociones superficiales.
Fueron muchas horas y horas de filmación y mucha la magia de la sala de montaje. Esta vez los directores fueron cuidadosos y articularon bien el relato, a ratos muy rudo y siempre bellamente fotografiado. Pero es una lástima que todo quede ahí, sin mayor vuelta o profundización.