Una película accesible. Se disfruta sin mucho esfuerzo y rara vez desafía a sus personajes o al público. Esto asegura que no haya ofensas ni aburrimiento, pero también elimina cualquier posibilidad de emoción.
Esta historia nos presenta a una heroína imperfecta y poseedora de una gran resiliencia, algo que Vinterberg ha sabido traspasar a la pantalla grande en esta nueva adaptación de la obra de Hardy.
La adaptación cinematográfica del videojuego 'Assassin’s Creed' es insensata e innecesaria. El filme se caracteriza por una mediocridad que no se experimentaba desde hace mucho tiempo.
Aja consigue equilibrar una narrativa que entrelaza diferentes momentos y realidades, siendo esta su obra más ambiciosa hasta la fecha y, posiblemente, la que mejor ha logrado plasmar su visión.
Es un placer presenciar una historia tan llena de cariño, entendimiento y mensaje en su contenido. Logrando un balance perfecto de seriedad y humor, desarrollo de personajes y acción.
En un intento por lanzar una franquicia, la película se convierte en un combinado de ideas y personajes mal desarrollados. Pobre Max, no comprende su situación hasta que un amigo le asegura que todo es normal. Sin embargo, lo único que no es normal es que este desastre se proyecte en cines.
No logra definir si quiere ser un drama que critique las prácticas terroristas y las instituciones encargadas de combatirlas, o un thriller de acción que busque el mero entretenimiento. Sus aspiraciones son elevadas, pero la realización deja mucho que desear.
Claustrofóbica, con actuaciones finamente acabadas, impecablemente filmada y secuencias alucinantes, en especial en la primera hora de metraje, Sang-oh demuestra que en el género no está todo dicho, que un film de terror puede y debe entregar una mirada y sustancia.
Esta historia atrapa al espectador sin recurrir a excesos emocionales, manteniendo su visión original. Su eficacia radica en su simplicidad, lo que la separa del enfoque monótono y repetitivo que a menudo caracteriza este género.
Aunque las interpretaciones son excelentes y la época se muestra con precisión, la falta de esencia en la narrativa dificulta que la historia realmente cobre vida en la pantalla.
Bo ataca de nuevo sus temas favoritos: la desdicha humana y el descenso del hombre común al infierno en la tierra. Los matices no son algo que le preocupen. Tampoco la lógica.
Es una mezcla de impecable logro técnico, pozo nostálgico sin fin y corazón hendido. Quizás es debido a la nostalgia que no se puede odiar o desatender por completo esta película; eso sí, a la larga sabemos que es una inmensa oportunidad desperdiciada burdamente.
Esta Guerra es un cierre impecable para la trilogía. Esta película, que se aleja de los discursos y se llena de sentimientos y dilemas morales, cuenta con una actuación brillante de su protagonista. Es mucho más que simple entretenimiento; es un gran ejemplo de buen cine.
'Kong', la película, sorprende tanto en aspectos positivos como negativos. Logra mantener el entretenimiento casi sin interrupciones a lo largo de su duración. Sin embargo, el punto débil de la trama radica en que, más allá del protagonista, solo Samuel L. Jackson emerge como un personaje realmente interesante dentro del amplio elenco.
La cantidad excesiva de personajes debilita las historias más impactantes. Al enfocarse en las más relevantes, la película podría haber sido mucho más entretenida, pero al final, sólo atraerá a quienes tengan una gran paciencia.
Una comedia romántica que destaca por su singularidad. A pesar de ser inquietante en múltiples aspectos, logra evitar convertirse en un completo desastre.