Los personajes son tan finos como el aire a 26.000 pies y la historia es tan tonta como cualquiera que esté dispuesto a asaltar el K2 durante una ventisca.
La película no sólo es mejor que el libro, sino que es una obra en sí misma. La historia es más sutil y los temas morales que saca a la luz son más complejos.
Como todos los personajes son alimento para arañas, tienden a ser desechables, repulsivos y groseros. Esta es la idea que tiene Disney del terror: algo como 'Jaws' pero con el delfín Flipper de protagonista.