Quiere transmitir algo, pero lo único que despierta es indiferencia. Sus variaciones solo consiguen debilitar su simplicidad original y neutralizar su impacto emocional.
'Frantz' es el trabajo de un granuja, pero un granuja en un estado mental inusualmente reflexivo. Incluso con sus misterios resueltos, te sigue enganchando.
No es 'Gosford Park', pero tampoco se limita a ser solo un programa de televisión presentado en la pantalla grande. A diferencia de la película anterior de 'Downton', esta sí posee un valor cinematográfico notable.
El tono es nostálgico y, a la vez, sentimental. La exquisita animación artesanal capta la luz del sol invernal, mostrando una calidez plateada que resulta inalcanzable en una película de acción real.
Cillian Murphy deslumbra como destructor de mundos. Es una trepidante montaña rusa y, a la vez, un retrato espiritual que eriza la piel; una obra de época en su mayoría clásica que solo Nolan podría haber hecho.
Ford lo da todo, pero mientras las tres películas originales eran apasionantes, esta quinta entrega carece de chispa. La acción se siente genérica y está escenificada de manera torpe.
Hay un estremecedor sentido de reconocimiento de la nación con su pasado. Para espectadores internacionales, quizás no sea tan resonante, pero sigue siendo fascinante.