El maestro filipino Lav Diaz continúa empujando los límites, evolucionando y reinventando su cinema, que, aunque personal, también posee una calidad universal.
Los seguidores del superhéroe han esperado mucho por su primera película, pero el cazador de recompensas del diablo no logra alcanzar el gran potencial que se esperaba de él.
Una clara evidencia de la evolución de los equipos técnicos en Hollywood a lo largo de 40 años, reflejando cómo las películas de acción de antaño han perdido su sustancia.
Otro caso en el que los viajes en el tiempo se convierten en un calvario y no en algo entretenido. Le falta consistencia en el tono, el ritmo y la perspectiva para ser un thriller de ciencia ficción o una aventura medieval.
Esta película de Tong intenta revivir el esplendor del cine de Hong-Kong, presentando una variedad de ideas que, aunque interesantes, no están bien conectadas. Resulta ser entretenida en ciertos momentos, pero también tiene aspectos que la perjudican.