Es algo poco electrizante y no siempre convincente, pero te arrastra y ofrece demasiados buenos momentos y buenas interpretaciones como para no recomendarla.
A pesar de que las caracterizaciones son débiles y sus ritmos emocionales son evidentes, la película se presenta como un entretenimiento navideño digno y bastante ameno.
Es para chicos de 12 años (o con corazón de chicos de 12 años): poco exigente, sin sofisticación y no más profunda que el grosor de una página de cómic.
[Crítica 1ª temporada]: Presentada en un estilo de 'mockumental', resulta fresca aunque en ocasiones recurra a lo familiar. Aunque los personajes representan una aglomeración de tipos, están bien escritos
Vale la pena ver algunos episodios para acostumbrarse al ambiente y a la música, aunque el humor sea áspero, la serie resulta más alegre a medida que nos familiarizamos con ella.
Se mantiene notablemente centrada, abordando sus asuntos superpuestos sin disipar su energía. Y está, por supuesto, su puro y duro atractivo turístico.
Lo que hace que merezca la pena verla son unas relaciones entre personajes a la vieja usanza; ninguna interpretación individual destaca, pero juntas hacen algo interesante.
Por un lado, se trata de una de las pocas obras, animadas o no, en las que se habla del socialismo como un camino mejor. Por otro, su argumento central consiste en controlar a una criatura por el ano.
Es complicada, pero está bien organizada. Y el arco emocional es siempre inteligible y muy, muy satisfactorio. Es un viaje que merece la pena y que lleva a la mejor escena final que he visto en 10.000 años de crítica televisiva.
Como ejercicio de género semi-irónico, oscuro y cómico, no es tan ingeniosa o bien moldeada como 'Ash vs Evil Dead', pero está a millas de distancia de 'Sharknado'. Su eficacia fluctúa de un episodio a otro e incluso entre secuencias.
Aunque el revisionismo de la propiedad intelectual está muy bien, el Doctor también tiene que ser un aventurero alocado, divertido para todas las edades. Y éste lo es