Las películas de fantasmas como esta, que utilizan la creatividad y la artesanía, resultan ser mucho más divertidas que aquellas que simplemente buscan asustarte con sustos repentinos.
'The Bourne Legacy' es emocionante en diversas ocasiones, sin embargo, el verdadero desafío radica en que esos momentos se integren de manera efectiva.
Acción que no tiene sentido, diálogos absurdos y motivaciones sin razón. Las causas no llevan a efectos y viceversa, todo se siente caótico. Un desastre total.
'City of Ember' podría ser una película divertida para el público infantil, siempre que no estén demasiado influenciados por las sofisticadas propuestas de ciencia ficción que se ven en la televisión y los vídeos. Su inocencia y momentos de encanto le dan un aire especial.
Es una película entretenida, pero no es necesaria la experiencia de verla en la pantalla grande. Harrison Ford tiene un carisma que fácilmente capta la simpatía del público.
Una película que destila la esencia del 'Tío Vania' de Chéjov, explorando temas como la soledad, la desilusión de vidas desperdiciadas, el anhelo de amor y la profunda desesperación.
La película se enfoca en la manipulación de la acción y los efectos visuales, logrando transmitir una atmósfera intrigante de thriller. Esto resulta bastante efectivo y atractivo para el espectador.
La fotografía de José Luis Alcaine destaca por su elegancia y su carácter relajado. La película avanza con una intensidad cautivadora que guía al espectador hasta su desenlace.
Es sorprendente cómo puede ser tan buena y tan mala al mismo tiempo. Aunque el guion es confuso, su creatividad visual la convierte en una de esas inusuales películas menospreciadas que despiertan el interés por ser vistas.
La película presenta una lección importante, revelando que Larry Cohen, el guionista, concebiría esta idea hace 20 años, cuando las cabinas telefónicas eran comunes y las obras con enseñanza estaban en auge.