Tres reyes es una obra única que combina la libertad y audacia de directores como Oliver Stone o Robert Altman en sus mejores momentos. Su estilo visual busca dejar huella y provocar una reacción en el espectador.
La película inicia de manera pausada, presentando una trama sombría y un exceso de personajes, pero logra desarrollar un clímax impresionante. Aunque no alcanza la casi-perfección de 'The Dark Knight', le falta claridad y un antagonista más sólido. Aun así, ofrece un desenlace digno.
'The Hangover, Part II' desafía la tolerancia del público hacia el humor escabroso. Alan, interpretado por Zach Galifianakis, se roba muchas escenas, repitiendo su éxito del film original de 2009.
Los planes de Riddler son lo más cautivador de la película. Sin embargo, carece de ritmo y no fluye de manera coherente; se presenta como un espectáculo imparable.
La mayor parte del metraje se enfoca en las interacciones entre Bella, Edward y Jacob. Esto podría ser interesante si alguno de los tres destacara como un buen conversador. Sin embargo, las charlas se sienten vacías y poco profundas.
La mayor parte del metraje son secuencias de acción que evocan la emoción de un videojuego, brindándote el disfrute sin la necesidad de interactuar con él.
Es una película elegante y hermosa que plantea un intenso debate ético, centrándose en una decisión que prioriza el romance sobre el estricto código samurái.
Una comedia deliciosamente inestable que sorprende a cada instante. Abrir una caja de Pandora cómica garantiza un caos divertido en lugar de resultados predecibles y confortantes.
Una comedia explosiva que se entrelaza con una espectacular actuación de Pacino, quien brilla con un enfoque tan convincente que es difícil encontrarle fallos.
¿Dónde quedó el asombro? ¿Por qué la experiencia de ver dinosaurios en la pantalla no trasciende una simple película de monstruos? Me falta esa sensación de maravilla que debería acompañar a una historia tan fascinante.
La saga Crepúsculo: Luna nueva toma los logros modestos de su predecesora y los descompone, dejándolos atrás en una trama que se siente inerte y poco emocionante.
Una gran pérdida de tiempo. Su producción carece de justificación más allá del afán de lucro. No aporta nada. Es un filme insípido, sin creatividad ni ingenio, y ni siquiera ofrece entretenimiento a través de la violencia o efectos especiales.
National Treasure 2' presenta un argumento desquiciado y frenético, similar al de su predecesora. La película sorprende con escenas cada vez más incoherentes, pero logra deslumbrar a través de sus increíbles efectos especiales.