La calidez de los actores otorga a la película una ternura inesperada, a pesar de que su premisa es claramente absurda. Sin duda, muchas películas presentan situaciones igualmente inverosímiles.
Meg Ryan brilla en este papel, ofreciendo una actuación excepcional. Esta ingeniosa historia, tras 'Sleepless in Seattle' y 'You've Got Mail', nos plantea la posibilidad de que el amor verdadero enfrentará dificultades, pero al mismo tiempo nos da un guiño esperanzador de que triunfará.
Gran parte de la película se centra en un grupo de personajes que no logran captar mi interés, mientras corren por diferentes pasajes y se enfrentan a enemigos.
Dante's Peak, la película de volcanes que se estrenó hace dos meses, ofrece efectos especiales superiores y una narrativa más cautivadora, además de contar con una montaña verdadera. Por otro lado, 'Volcano' resulta ser bastante predecible.
Algunos considerarán que 'The Postman' es la peor película del año, pero sus intenciones son loable. Aunque es torpe y algo pretenciosa, su mensaje busca resonar. Sin embargo, su duración podría haber sido más adecuada.
La película de Darren Aronofsky revela la fascinación oculta de la lucha libre, destacando los intrigantes detalles que se desarrollan entre bastidores. Como en toda gran actuación, hay una palpable autenticidad que la hace memorable.
'Wasabi' no alcanza los estándares más altos de su filmografía, aunque tampoco se puede considerar su peor producción. Carece de un objetivo artístico claro, resultando en un proyecto que se siente más como un producto comercial que como una obra de arte.
'The Host' está repleta de diálogos intensos y serios, evocando la sensación de despedidas. Sin embargo, su insistencia en una sola tonalidad hace que la narrativa carezca de la tensión dramática necesaria.
Empieza con una premisa muy simple y crea una situación tan genuinamente interesante que no sólo estamos entretenidos, sino que nos arrastra dentro de su argumento
Es tan exagerada que roza la locura. Carece totalmente de cualquier atisbo de emoción humana. Calificar a los personajes como de cartón es menospreciar un material que, a pesar de ser desechable, tiene más consistencia.