A pesar de una atmósfera cautivadora y una actuación destacada de Josh Hartnett, la película se ve afectada por diálogos poco fluidos y una narrativa predecible.
Un entretenimiento bien elaborado que ofrece múltiples ideas, lo que lo eleva más allá de un simple thriller futurista y lo posiciona también en el ámbito de la ciencia ficción.
Es una buena idea para una película. Por desgracia, se queda básicamente en una idea. Los personajes adquieren una importancia tan secundaria frente al artilugio que nunca sentimos gran cosa por ellos.
Es un alivio, en una época de cinismo donde se considera que el sexo vende cualquier cosa, descubrir una película erótica que resulta ser mucho más de lo esperado.
La película despliega una fascinación fría que invita a reflexionar sobre la forma en que hombres y mujeres interactúan con el erotismo en la pantalla.
Uno de los puntos fuertes de Altman es su habilidad para construir universos originales. Esta capacidad para dar vida a nuevos entornos es lo que aporta un valor especial a 'Popeye'.
Allen y Keaton representan una versión reformulada de sus roles en 'Annie Hall'. Los diálogos reflejan la esencia de Allen, transformando la trama en una aguda y divertida reflexión sobre su propia vida.
Aunque no destaca como un gran noir, se mantiene fiel a las raíces del género y ofrece a Samuel L. Jackson uno de sus papeles más memorables en años recientes.
A pesar de sus increíbles esfuerzos por transmitir el mensaje de que el color de la piel no debería ser motivo de juicio, el humor de la historia se ve afectado por la gravedad de la situación subyacente.