La película presenta un elenco de actores talentosos que logran transmitir emociones genuinas en una trama que, aunque podría ser un simple misterio, se adentra en la profundidad del sufrimiento humano.
Mann añade una dimensión interesante al género al incluir detalles precisos de un drama clásico. Cruise y el equipo trabajan en el desarrollo del personaje, superando las expectativas habituales en un thriller.
El filme presenta un enfoque adecuado y una premisa prometedora, sin embargo, le falta originalidad y se apoya excesivamente en los giros de la trama en lugar de centrarse en el contenido.
Aunque no destaca como un gran noir, se mantiene fiel a las raíces del género y ofrece a Samuel L. Jackson uno de sus papeles más memorables en años recientes.
A pesar de sus increíbles esfuerzos por transmitir el mensaje de que el color de la piel no debería ser motivo de juicio, el humor de la historia se ve afectado por la gravedad de la situación subyacente.
A pesar de una atmósfera cautivadora y una actuación destacada de Josh Hartnett, la película se ve afectada por diálogos poco fluidos y una narrativa predecible.
Un entretenimiento bien elaborado que ofrece múltiples ideas, lo que lo eleva más allá de un simple thriller futurista y lo posiciona también en el ámbito de la ciencia ficción.
Es una buena idea para una película. Por desgracia, se queda básicamente en una idea. Los personajes adquieren una importancia tan secundaria frente al artilugio que nunca sentimos gran cosa por ellos.
Verla es presenciar la evolución de un incidente automovilístico que impacta en lo emocional. Es una de esas películas infrecuentes que aborda la sexualidad desde una perspectiva reflexiva, dejando de lado la mera representación del sexo.
Una adaptación impactante y visceral de las Edades Oscuras y sus legendarias figuras heroicas. Sin embargo, resulta complicado seguir el hilo de la trama en cada escena.