Una película que se dispersa sin un rumbo definido. No logré involucrarme del todo, aunque hay momentos individuales entretenidos y algunas actuaciones son realmente divertidas.
Ozon, al igual que Hitchcock, comprende cómo los detalles sutiles pueden transformar una elección desafortunada en una desesperante pesadilla llena de paranoia.
La barbarie de la guerra y la implacable lógica de la venganza están suavizadas por la voluptuosa belleza de la estética de Jeunet y la magia de su historia.
Un proyecto como este se fundamenta en la conexión entre sus intérpretes. Kim Basinger y Mickey Rooney logran crear una tensión erótica que resulta creíble, compleja y sensual.
La perspectiva de un director sobre un actor es singular, ya que contrasta con la mayoría de los documentales del espectáculo que se centran en un intercambio superficial de elogios.
La película arranca con gran fuerza, pero rápidamente se desmorona. Carece de profundidad psicológica y de motivaciones genuinas, presentando personajes tratados como marionetas en un argumento sin sentido.
Jackson y Jones tienen una buena química en pantalla. Sin embargo, los directores no logran expresar de manera clara su perspectiva sobre los temas que abordan.
Un trabajo atrozmente incompetente dentro del género de 'Basic Instinct', repleto de diálogos que sólo un guionista podría disfrutar, y con una trama que mezcla la intriga con la confusión.