Es tan pulcra, está tan sobrecargada y se ha distanciado tanto de los sentimientos reales de las historias originales que no es más que otro producto de la industria del entretenimiento norteamericano.
Desde la llegada del joven Hutter al castillo de Orlok en 'Nosferatu', ningún otro viaje a una casa maldita ha sido tan aterrador como el de 'The Woman in Black'.
Está todo fotografiado con tal belleza visual que ver esta película es como contener tu respiración para que las mariposas del estómago no se remuevan.
Está bien dirigida y producida; esta versión del realismo mágico que ofrece Cuarón nos muestra decorados increíblemente elegantes y situaciones con detalles precisos.
Todas las grandes farsas necesitan un cierto enfoque alocado, una intensidad que declare lo importantes que son para sí mismas. Esta es demasiado segura, relajada y astuta para ser realmente divertida.
Un montón de buenas escenas e interpretaciones, situadas en el medio de una masa de material catótico y limitado por una construcción de la trama que impide que la historia pueda realmente construirse.
Los personajes están bien diseñados y bien interpretados, pero se ven debilitados por una escala excesiva. La distancia entre el sujeto y el estilo es lo que afecta negativamente a 'Ryan's Daughter'.
Una de las películas más entretenidas de los últimos tiempos. Te cautiva con su historia, sus actuaciones y su manera astuta de manejar el silencio y el blanco y negro.