Una película desconcertante y frustrante, que funciona con gran habilidad para envolver nuestras emociones, y que además hace afirmaciones raciales y morales que son profundamente perturbadoras.
Es un estudio espeluznante de una personalidad malvada y dominante y sus víctimas. Principalmente funciona gracias a la asombrosa actuación de Daniel Henshall.
Clint Eastwood, un maestro en su oficio, logra que amemos a Mandela, que nos sintamos orgullosos de Francois y que nos alegremos por los valientes Springbok. Es un gran entretenimiento.
Notorious es una película destacable en múltiples aspectos, pero su mayor acierto radica en el casting de Jamal Woolard, conocido como Gravy, en el papel principal.
Asume una pureza aterradora, renunciando a la búsqueda de razones y manteniéndose indiferente ante los motivos, sin hallar causas o efectos. Son 92 minutos de intensa rabia, interpretados magistralmente por Tom Hardy.
Tras 'Monster', aquí tenemos otra interpretación extraordinaria de una actriz que tiene la belleza de una modelo pero que ha encontrado los recursos necesarios para esos papeles sobre mujeres con poco glamour en un mundo de hombres.
Intenta ser una película más ambiciosa, pero el concepto de los viajes en el tiempo se queda estancado, convirtiéndose en un mero juego de apariciones, desapariciones y arrepentimientos sin sentido.
Gavin O'Connor maneja la acción con aplomo, pero lo más destacable es cómo utiliza la fuerza de sus personajes para transmitir un significado profundo que la mera acción no podría lograr.
Estoy consternado. No tengo prejuicios en contra de la violencia cuando la encuentro en una película bien hecha. Pero el enfoque de esta película es casi brutalmente cínico.
No es una de las grandes películas de animación recientes. La historia es muy predecible y, a decir verdad, Po no me conquista con su carisma. Pero está elegantemente dibujada, las secuencias de acción tienen energía, y es lo suficientemente corta.
Vistas las dos partes, Tarantino ha creado una saga excepcional que rinde homenaje al género de las artes marciales, al mismo tiempo que juega con sus convenciones y las trasciende.
Muestra a un Quentin Tarantino deslumbrante y que domina su técnica de manera espontánea, evocando la imagen de un violinista virtuoso interpretando 'El vuelo del moscardón'.