La película presenta un humor incisivo, ingeniosas trampas mortales al estilo de Rube Goldberg y diálogos inmaduros pero sinceros sobre el destino. Destaca una escena inicial que asegura que nunca veremos algo similar en un avión.
La gente sofisticada notará lo desvergonzada que es esta obra, pero al mismo tiempo, resulta lo suficientemente animada como para disfrutar de sus excesos y su entusiasmo desenfrenado.
Pensé que iba a ser otra hilarante película de desastres, pero me equivoqué. Se asienta como una película de acción bien hecha que nos atrae con sus paralelismos con la vida real.
Sus primeros diez minutos son genuinamente divertidos, tan entretenidos que pensé que podría ser una buena película. Sin embargo, eso resultó ser una expectativa excesiva.
Es inmadura, obvia, predecible, trillada y a menudo, muy divertida. La razón por la cual resulta entretenida es precisamente su inmadurez y su falta de sorpresas.
No tiene una pizca de originalidad, salvo por su enérgica coreografía. Sin embargo, hay algo fundamentalmente tranquilizador en una película que sigue la clásica fórmula.
La mayoría de los bailes son para quienes se están enamorando. En cambio, el tango es un baile para aquellos que han superado esa etapa. 'The Tango Lesson' es una película que refleja esa diferencia.