Rememora los conceptos morales que imperaban en Occidente antes de que la ambición, el miedo y la rabia se convirtiesen en los protagonistas de la gran mayoría de las películas de acción modernas.
La película extrae de la situación una relación agridulce. Envuelve su historia en un formato excesivamente pulcro y se enfoca en buscar el optimismo en medio de la oscuridad, perdiendo así la oportunidad de ser más reflexiva sobre esta situación desafiante.
'Treasure Planet' tiene chispa y humor, además de contar con personajes secundarios entrañables. Sin embargo, cabe preguntarse si es necesario contar con esta versión apresurada del clásico de Robert Louis Stevenson.
La versión de Soderbergh resulta más limpia y ligera, además de ser más accesible; sin embargo, también se enfoca en las ideas y se compromete con ellas.
La aventura animada espacial que estaba esperando: una película que utiliza la libertad de la animación para representar las singularidades del universo de formas imposibles de replicar en acción real.
La parte central de la película consiste en 40 minutos de efectos especiales excesivos, acompañados de una historia de amor que resulta sorprendentemente trivial. La dirección carece de gracia, visión y originalidad.
La película presenta un humor incisivo, ingeniosas trampas mortales al estilo de Rube Goldberg y diálogos inmaduros pero sinceros sobre el destino. Destaca una escena inicial que asegura que nunca veremos algo similar en un avión.
Desde luego, la película se adhiere a una fórmula establecida. Sin embargo, cuando esta fórmula es efectiva, nos recuerda las razones por las cuales se ha convertido en un recurso recurrente en el cine.
Un casamiento feliz de varias ideas, con tres películas al precio de una: una versión humorística de la carrera de Michael Jordan combinada con las aventuras de los Looney Tunes y algo de crítica a la industria.
Parece un escenario estupendo, pero, por desgracia, casi todo lo que hay en el medio se recicla a partir de clichés de películas deportivas ligeras y nunca captura la electricidad y la emoción de la NBA real.
Las interpretaciones son convincentes. Captamos el ritmo diario de la vida de los personajes y, a pesar de ser un drama, se encuentra espacio para una sorprendente cantidad de humor.