La película logra capturar la esencia y la libertad de los clásicos westerns épicos. Su duración de 160 minutos puede parecer excesiva, pero hay una percepción de que una obra de esta magnitud necesita tiempo para dejar huella.
Todas las críticas que he leído sobre esta película alteran su magia y reducen su romanticismo y su trágico nivel de aflicción al nivel de una película de enseñanza.
Morris demuestra gran habilidad para materializar lo abstracto, utilizando gráficos, títulos y efectos visuales como contrapunto a las declaraciones de McNamara.
Estas películas presentan figuras tan cautivadoras que simplemente las miro boquiabierto. Me pregunto si antes de que una serpiente te muerda, piensas: ¡vaya serpiente más asombrosa!
La disfruté mucho. La historia se centra en personajes realistas que luchan con todas sus fuerzas para avanzar en un sistema que les impone limitaciones. En ese sentido, resulta fascinante.
Es la película que todo aficionado a Austen desea disfrutar, aunque no todos la aceptarán. El director se siente cómodo con el material, y el material parece responderle igual. Quizá en exceso.
Casanova fue una figura verdaderamente cautivadora, incansable, seductora, brillante, revolucionaria y audaz. Sin embargo, Hallström no logra plasmar adecuadamente su esencia.
Van Sant muestra gran valentía al permitir que sus personajes se limiten a deambular, lo que permite, en palabras de John Webster, 'estudiar un largo silencio'.
Morris fusiona montajes visuales oníricos con la música de Caleb Sampson, logrando una película que se siente más como un sueño y una profunda reflexión que como un simple reportaje.
El uso del medio es admirable y auténtico. Ver estas películas, como lo he hecho cada siete años, me lleva a reflexionar sobre lo extraordinario que es que los seres humanos son los únicos animales conscientes del paso del tiempo.