Una inocua e inofensiva fantasía preadolescente que parece construida con trocitos y piezas de películas que seguramente habremos visto antes, pero que no situamos porque no hay mucho que recordar.
Todos los actores están bien y Farrell tiene la inteligencia suficiente para permitir que las actuaciones más destacadas se desarrollen a su alrededor.
Moralmente censurable. Si eres un gran aficionado al cómic original y crees que la película logra capturar su esencia, entonces quizás estés en un mundo con el que no comparto interés.
Robert Downey Jr. ofrece una actuación graciosa y notable, logrando en ocasiones un toque sutil. Esta entrega supera a la anterior película de Stiller en varios aspectos.
Como comedia resulta entretenida, aunque como sátira carece de sutileza. Focaliza su crítica en dos objetivos: el concurso 'American Idol' y el presidente Bush, aunque no necesariamente en ese orden.
El robo es el clímax de la historia, similar a lo que vemos en la película italiana. La banda es tan excéntrica y caótica que resulta comprensible que haya quienes disfruten de la película.
Es entretenido observar cómo los personajes lidian con su situación atrapante. Sorprendentemente, la película resulta ser visualmente hermosa, algo que no anticipaba dada su temática.
Si hubiera continuado con el enfoque que aborda en su primera parte, podría haber sido una excelente película. Sin embargo, el segundo acto resulta autocomplaciente y el tercero se siente engañoso.
Los diálogos son inteligentes. Judge, hasta ahora un animador, aborda a sus personajes con un enfoque propio de la animación, lo cual resulta efectivo.
Vivir esta experiencia es similar a estar entre un grupo de bromistas apasionados por el cine de culto. Además, en ciertos momentos, resulta bastante entretenida.