Brook ha logrado lo más complicado: transformar una obra de teatro significativa en una película que no solo es más impactante y directa que su versión original, sino que además destaca por su esplendor y distinción.
Esta fórmula presenta varios problemas, sin embargo, el talento de los personajes y sus intérpretes compensa estas deficiencias al lograr un impacto emocional notable.
El argumento resulta ser bastante básico y sin sorpresas, mientras que las secuencias de acción y persecuciones carecen de originalidad, sintiéndose bastante convencionales dentro del ámbito de la ciencia ficción.
La mayor parte del metraje son secuencias de acción que evocan la emoción de un videojuego, brindándote el disfrute sin la necesidad de interactuar con él.
El gran defecto de esta historia es que, al dejar claro el destino fatal de los personajes y el orden en que caerán, el drama se convierte en una mera repetición de situaciones tensas, mientras los adolescentes muestran una falta de preocupación evidente.