Alan J. Pakula crea en el escenario una atmósfera inquietante, logrando que la sensación de amenaza externa prevalezca durante gran parte de la película.
La premisa resulta divertida y tiene potencial, pero el enfoque del director sueco Lars en un romance cálido no logra aprovechar la peculiaridad de la narrativa.
Es una obra deslumbrante, llena de ira y melancolía, que evoca una poesía perturbadora, como si el Marqués de Sade hubiera creado paisajes en suaves tonos pastel.
Parece un poco demasiado 'escrita', demasiado conforme con los rituales de los guiones de Hollywood. Pero hay tanto material interesante, que se lo podemos perdonar.
Bullock transforma un guion que, sin su intervención, habría resultado en un caos cómico. Su actuación aporta un aire fresco a esta comedia, haciéndola más llevadera.
Es un triunfo del estilo sobre la historia y de las actuaciones sobre los personajes. Un thriller que se desarrolla de forma competente y que me absorbió de manera intensa.
La película presenta elementos interesantes, pero estos no logran integrarse adecuadamente. Aunque cada aspecto es notable, en conjunto no contribuyen a un resultado satisfactorio.
Tiene demasiadas escenas que son necesarias para la trama, pero no para la película. La historia presenta varios hilos argumentales que no conducen a ninguna parte.
Una película que se siente fallida a pesar de tener algunas escenas aceptables. La narrativa carece de ritmo y no logra captar el interés del espectador.
Las dos interpretaciones principales son clave para el éxito de la obra. El guion, elaborado por Corneau y Nathalie Carter, destaca por su meticulosa atención a los detalles.
La adaptación de 1954 presentaba una narración de ciencia-ficción superficial y con un enfoque moralista. En contraste, esta versión explora de manera más intensa y profunda los elementos oscuros de la novela.