Otra emotiva película de la directora cordobesa María Aparicio. Un drama sobre ciertas ausencias que, paradójicamente, ocupan un lugar predominante en la vida de las personas.
Bertuccelli demuestra ser una actriz de gran fortaleza, y su dirección refleja la misma consistencia que muestra en actuación. En 'Culpa cero', se aprecian encuadres llamativos y un uso de travellings que evidencian una atención cuidadosa en la forma de filmar.
La sutil y algo insípida ligereza de la historia, junto con una inesperada sensación de libertad, revelan ciertos encantos y momentos de claridad de un neurótico que encuentra alivio en la constante filmación.
Los actores principales, Sandrine Kiberlain y Vincent Macaigne, son esenciales en esta obra. A través de un repertorio de gestos, ella logra transmitir la conexión entre sus pensamientos y emociones, dejando que la expresión hable por sí misma.
La nueva película de Mike van Diem utiliza un enfoque de autoayuda, pero carece de la profundidad psicológica necesaria para abordar adecuadamente el tema de la eutanasia.
Lo que sucede es relevante, pero lo que se ve y se escucha trasciende el argumento principal, porque la verdadera protagonista de no es otra cosa que la primigenia aventura del cine por filmar el movimiento.
La película presenta una ingeniosa visión especulativa sobre la vida en la Tierra, centrada en Córdoba y situada en un período significativo como la primavera de 2015, en plena época de elecciones.
El ingenio estético de Queirós es admirable: Ceilândia evoca un set futurista, casi distópico, como los que se ven en las superproducciones de Hollywood, aunque con un presupuesto que le permitiría al cineasta realizar alrededor de 200 películas.
Un nuevo fresco de la decadencia de Occidente según Michael Haneke, pero sin la lucidez de películas suyas como 'Código desconocido' y 'El séptimo continente'.
He aquí otro triunfo femenino. Hernández ayuda con sus planos a vindicar la igualdad, cuando no la superioridad, de las mujeres detrás y frente a cámara.