Es la entrega más completa de la saga. Los clichés, homenajes y una mezcla de referencias logran, en numerosas ocasiones, igualar la propuesta visual, que siempre supera a la historia y la auténtica fuerza de la película.
Una película simpática, sin mayores pretensiones que el simple objetivo de hacer sonreír y brindar un entretenimiento familiar eficaz. Lo más complicado es lograr que todo se vea fácil.
Baila entre la comedia y el drama, sobresalientemente trenzado y que consigue que lo difícil parezca sencillo. Una obra de madurez que demuestra que para ganar hay que aprender a perder.
Encuentra su propio camino cuando se aleja de la morriña generacional y vira, desde los tópicos de la cinta de aventuras detectivescas teen, hacia un inesperado clímax terrorífico.
Fábula donde destaca la dimensión de la memoria y el poder evocador de los recuerdos. El enfoque se centra en la vivencia personal, prestando especial atención a la recreación de lo cotidiano.
Es un viaje de descubrimiento propio y del otro, de la amistad y del lastre, y el dolor. Rasgos que la emparentan con el cine de John Hughes y eso, por si no queda claro, son palabras mayores.
Beatty propone un enfoque amable y humorístico, aunque con un claro matiz de amargura, hacia la figura del magnate, quien, en lugar de ser el centro de la historia, se convierte en el motor que la impulsa.
Se articula a partir del dolor y la dignidad al mismo tiempo que reivindica la memoria para enfrentarse a unos tiempos que más que avanzar, a veces parece que retroceden.
El clímax representa el momento más destacado de la película. Sin embargo, es en la actuación de Fiennes donde se encuentra la clave. Su espíritu aportaría mucho tanto a él como al filme.
Metz construye y administra una tensión narrativa que explota en un intercambio de flashbacks a la niñez de los protagonistas, culminando en un partido mítico que, sin embargo, termina deslucido en pantalla.
Lowe desglosa las claves de la narración en el momento preciso y se mueve con buen ritmo entre el grand guignol y el slasher, todo ello al compás del humor más británico.
Desgarradora e indispensable, la película presenta tres tramas que se entrelazan a través de diferentes tiempos narrativos. Utiliza la música y el baile como contrastes impactantes. Es una propuesta original que deja una profunda sensación de amargura.
Es un film vitalista, cargado de las mejores intenciones y una banda sonora llena de ‘hits’ clásicos para atrapar al espectador… pero sin atisbos de claroscuros en sus personajes.
García despliega todo el drama en este relato de superación. A pesar de una puesta en escena rutinaria y un desarrollo predecible, se destaca la entrega de Glenn Close y Mila Kunis.
Para necesitados de animaciones inteligentes, Do retrata este genocidio con un temple narrativo sobresaliente. Utiliza un estilo contenido, caracterizado por un trazo limpio y una paleta colorida y luminosa.
El film destaca gracias al desempeño de sus dos protagonistas: un Hawke que es tanto hermético como explosivo, y una Hawkins que logra sobrellevar todas las situaciones con una encantadora dulzura.
Su intento de mezclar información con emoción genera un enfrentamiento desigual, una carrera acelerada que podría haber tenido más éxito en un formato con mayor desarrollo.