La ágil transición de Rachel Sennott entre las dos versiones de su personaje compensa los pequeños tropiezos narrativos que 'I Used to Be Funny' presenta a lo largo de la historia.
El protagonista, similar a un personaje de un thriller psicológico, va perdiendo gradualmente su conexión con la realidad mientras profundiza en el enigma que lo rodea.
Como misterio policíaco, la trama no resulta del todo convincente. Los giros y revelaciones no sorprenden en su mayoría. Sin embargo, es posible que la película de Suri no busque sorprender al espectador.
Este aspecto podría ser la fuente de la verdadera magia de 'Sugar': hay un fascinante sentido de la dignidad tanto en el personaje principal como en la propia serie, incluso cuando la trama los arrastra hacia lugares más feos y violentos.
Aunque no alcanza la misma hilaridad ni la profundidad de las obras más destacadas de los Coen, presenta una combinación interesante de lo macabro y lo absurdo.