Fincher logra una vez más presentar un relato ágil, sólido y contundente. La historia se siente fresca, como si fuera la primera vez que la vemos, a pesar de conocerla de memoria.
Gran debut en la dirección de Sonia Méndez que combina, con maestría de veterana, el aire rural con el drama urbano. Donde el paisaje, tan hermoso como indiferente, pone el contrapunto cruel.
Euskadi, en los setenta. Silvia Munt captura la complejidad de la época a través de la mirada y los gestos de Bea (Alicia Falcó). Es una película que se caracteriza por los primeros planos y un audaz uso del movimiento de cámara.
Subirana explora no solo el drama de un pescador desaparecido, sino también el vacío que su ausencia provoca. El rostro inquisitivo de la adolescente Thais García, junto al de Nuria Prims, refuerza esta narrativa.
Abrumador ejercicio de imaginación, con todas las virtudes del animé japonés y también con sus defectos, todo en grado sumo, al menos para uno que no es un incondicional del género. Los fans disfrutarán.
Sugerente, inquietante y tierna a la vez. Con paso mesurado y seguro, sin prisa por llegar a ningún lado, Charlotte Le Born llega al corazón de unos adolescentes de hormonas alborotadas.
Filme de una rara intensidad. Manda la observación y el tono es aparentemente pausado. Pero uno tiene la inquietante sensación de estar caminando en la cuerda floja soslayando peligros.
¡Dios mío! ¿Qué ha hecho uno para merecer esto? Una estética propuesta de angustia juvenil, al estilo de 'Guardián entre el centeno', resulta ser agotadora y vacía.
'Nada' aborda con autoridad y un ritmo efectivo la obsesión de unos adolescentes daneses por demostrar que algunas cosas realmente importan. Se presenta como un thriller existencial que capta la atención del espectador.
Película desordenada y excesiva que gira en torno a un molesto niño (Antoine-Olivier), de quien, sin embargo, resulta difícil apartar la vista. Un Dolan desbordante, similar a un joven Almodóvar proveniente de un suburbio quebequés.
En el curso del tiempo, el filme de Linklater se asemeja a un fabuloso álbum que no existe: algo imposible, pero a la vez palpable. Es maravillosamente mágico y carece de misterio.
Es la mejor historia de amor jamás rodada, sin más adjetivos. Una historia de amor desgarradora: por momentos tierna y hermosa, por momentos cruel, y siempre inolvidable.
Pone de manifiesto la naturaleza contradictoria y peligrosa de conceptos como el pecado y la penitencia cuando se transforman en obsesiones infantiles. Su narrativa deja un intrigante regusto a misterio.