Una adaptación plana y carente de emoción que no logra captar la excitación del momento, convirtiéndose en un tedioso deambular donde los personajes no evolucionan o lo hacen de manera torpe.
Mejor, mucho mejor filme, cuando se deja de esquemas de liberación demasiado manidos y hace evidentes, mediante la imaginación, las emociones en juego.
Vuelve ahora la misma historia, pero con un drama que roza lo melodramático. Los colores son más vibrantes y las canciones, junto con los bailes, invitan a aplaudir. Todo presenta una energía y vitalidad renovadas.
Nada tiene sentido, ni los combates, pocos y limitados, ni el drama, que empieza como una crítica del colonialismo y acaba como glorificación patriotera. La estrella es Omar Sy, que aguanta con su carisma.
Magnífico guión. En 'Nadie quiere la noche' todo es claro y evidente, en buena medida gracias a esa maravillosa actriz que es Juliette Binoche y a la magnífica fotografía de Larrieu.
Un testamento en el que se echa en falta un corazón dramático más claro. Miyazaki no se atreve a mantener el recuerdo de la destrucción colectiva y lo diluye en el dolor personal del protagonista.
El filme tiene un buen acabado: los intérpretes son los adecuados y el asunto resulta sustancial. Lástima que se diluya -que se pierda- en los vericuetos de demasiadas tramas paralelas.
Se impone la oscuridad del relato mientras se apuesta por el brillo chillón, como de postal, de contenido mínimo. Actores con pedigrí. Y poco más. Todo se queda en copia de copia. Evocación vacía.
Un sólido drama que se centra menos en el atentado y la explosión, y más en las virtudes de Elser. El actor Christian Frieden ofrece una interpretación convincente y llena de sabiduría.
Melancólica y aventurera a su modo. Es un filme que transita por la delgada línea que separa la genialidad de la ridiculez, tocando ambos extremos simultáneamente.
Bienintencionada, sabia en su puesta en escena e impecable de factura, 'Jimmy's hall' es un cálido maullido, por comparación con otros filmes de Loach.
Esta película parece manipular en exceso los sentimientos, evidenciando una búsqueda desesperada de un premio Oscar que resulta inalcanzable. Lo más decepcionante es que al final, no provoca el interés suficiente para motivar a leer la novela.