La variedad en los estilos de animación y los personajes la convierten en una propuesta interesante. Es una serie que presenta historias y protagonistas de excelente calidad, aptos para contar con sus propios spin-offs.
Ha merecido la pena esperar 40 años. Aunque tiene algunos de los defectos de la original de Mel Brooks, gags que se alargan demasiado, sigue siendo fiel al tono y las ambiciones de la leyenda de la comedia.
Rápidamente abandona su intriga política a favor de los tópicos de thriller y el drama familiar, una transición que fracasa a causa de sus flojos personajes y un ritmo inconsistente.
La trama es excesivamente compleja, aunque brinda numerosas ocasiones para ser visualmente impresionante. Se producen tantos eventos que no se puede profundizar adecuadamente en ningún aspecto de la historia.
Avanza demasiado lentamente en los primeros episodios de la temporada 2, centrándose más en la atmósfera que en el desarrollo de los personajes o la trama.
Lo mejor de la televisión, que utiliza su presupuesto para crear un mundo magnífico y envolvente, pero sin dejar que lo espectacular le reste importancia a la complejidad de los personajes.
James Gunn no alcanza el nivel de incisividad de 'The Boys', pero busca crear una serie de superhéroes que desafía las normas, empleando un humor punzante y una violencia desmedida para cuestionar las debilidades del género.
La acción y los efectos visuales destacan por su espectacularidad, sin embargo, los nuevos actores presentan una interpretación algo rígida en comparación con el extraordinario elenco de personajes que hizo que la serie de animación de Dave Filoni mereciera continuar.