Tiene una premisa espectacular y un villano ominoso. Es uno de esos cortos que deja la impresión de ser el comienzo de algo grandioso, más allá de solo una historia aislada.
Otra película mediocre de superhéroes. Está más centrada en el espectáculo que en la crítica del género, o en el desarrollo de cualquiera de los temas más profundos que pretende explorar.
Los guionistas Ernie Altbacker y John Semper, junto con el director Jeff Wamester, no logran cumplir con sus elevadas expectativas, resultando en una falta de justicia para las historias que intentan desarrollar.
El estreno de la serie revela la promesa de un drama fuerte repleto de mitología, aunque le falta la intensidad y agudeza que caracterizaron a las adaptaciones previas.
El filme trata de equilibrar múltiples historias y personajes, pero lo hace de manera torpe, oscilando entre una fantasía escapista poco seria y un comentario social distópico.
A pesar de las destacadas actuaciones de Paul Rudd y Meryl Streep en la tercera temporada, la serie pierde el enfoque que hizo que las dos primeras temporadas fueran tan cautivadoras.
La serie presenta emocionantes escenas de acción y cuenta con un elenco interesante, aunque le resulta difícil desprenderse de los clichés y definir su propia esencia.
Una película increíblemente elegante y temperamental, pero que carece de sustancia. Las bellas imágenes y las potentes interpretaciones no son suficientes para compensar el melodrama sombrío y manipulador.