Aunque pueda parecer una película excesivamente dulce, la trama ligera y la sensibilidad con la que se desarrollan los personajes transforman a 'París puede esperar' en una experiencia refrescante. Es como disfrutar de un hermoso atardecer rodeado de grata compañía.
Los guiones de estas películas deben ser precisos. 'Al final del túnel' no logra atar todos los cabos de los criminales y recurre a un golpe bajo emotivo que parece fuera de lugar en un thriller que intenta evitar ser demasiado sádico o erótico.
El villano carece de credibilidad, el protagonista está excesivamente desmejorado y la inclusión de un giro en la trama resulta innecesaria. Esto impide que la película sea ni relevante ni entretenida, quedándose en un punto intermedio. El purgatorio no es el destino que deberían tener las películas de acción que buscan ser memorables.
Ethan Hunt se destaca como un héroe humano. Comete errores y toma decisiones equivocadas, al igual que cualquiera de nosotros, todo para ayudar a sus amigos. Esta característica lo convierte en un personaje fascinante en 'Misión Imposible'.
Ullmann optó por mantener la esencia teatral de 'Miss Julie'. Sin embargo, esto dio como resultado que un baile que podría haber sido espectacular se convierta solo en un relato de una danza, narrado y sin la experiencia visual que prometía.
Stillman opta por priorizar el lenguaje en su adaptación. Al tratarse "Lady Susan" de una novela epistolar, ha centrado su trabajo en los diálogos, otorgándoles un papel fundamental en la narrativa. Cada palabra cobra relevancia y no hay lugar para distracciones.
No hay manera de salir ileso de esta historia, que ya nos lastima desde ese comienzo perfecto, en el que ambos, como parte de una terapia, recuerdan lo que les gusta del otro.
La película no cumple con las expectativas de su protagonista, ya que Akin no consigue que el aspecto más sólido de la trama se ajuste al ritmo pausado y distante que elige para narrar los altibajos del juicio a los presuntos culpables.
Lelio confronta de manera efectiva la visión convencional de América Latina, logrando una narrativa detallada y sensible sobre la historia personal de Marina.
Está llena de felices momentos en que logra ser más que una cinta entretenida; momentos que se quedan en la memoria, como las lecciones con moraleja que siguen guiándonos en la vida.
La sensibilidad en la narración, la sobriedad en la edición y en la música, harán que la intensidad de la película vaya en un ascenso constante, como si fuera una cinta de suspenso de las que se definen en la última toma.
Farhadi emplea una edición dinámica que imprime un ritmo de thriller en secuencias cotidianas como un trasteo. Esto logra que la historia avance de forma vertiginosa, a pesar de que, en esencia, no ocurre mucho más que el abrupto final de la paz en el matrimonio.
Es una de esas películas que depende del público que la observa para ser apreciada en su justa importancia. Rosi logra filmar algunas secuencias magníficas.
La perspectiva de Acevedo como director y guionista es profunda y tranquila, desarrollando un relato universal sobre el desarraigo con el ritmo adecuado. Cada plano se convierte en una obra de arte memorable dentro de esta emotiva historia de amor.
Lo que encontramos es una historia que subestima tanto al personaje como al público, revelando que las verdaderas que necesitaban liberarse eran las neuronas de quienes concibieron este fiasco.
Es una película cautivadora que logra transmitir la profunda importancia del titular, utilizando diversas técnicas propias del documental periodístico y algunas licencias narrativas que no son comunes.
La narrativa de 'Mia madre' resulta desigual, alternando entre los profundos sueños de la protagonista y ciertos momentos de comedia que carecen de gracia. Esto lleva a cuestionarse el motivo de ver la película.
Franco no permite que tengamos una experiencia cómoda. Hace que los diálogos y las escenas con David sean inquietantes. Ese dedo que hurgan en la herida se vuelve cansado, ya que revela un mensaje simple pero impactante.