Anderson construye un universo impresionante, trabajando con esmero y precisión en la animación cuadro por cuadro, complementando su obra con la estética de la cultura japonesa, que en su tratamiento se transforma en un manantial de sorpresas y humor.
No sólo es una gran historia y un fascinante ejercicio de estilo, es una poderosa manera de acercarnos a una sociedad tan compleja como la egipcia y tratar de entender sus acontecimientos políticos recientes.
No es un documental impecable; presenta algunas secuencias que son innecesarias y carece de un análisis más profundo sobre los defectos de su protagonista, lo que provoca que en ocasiones se sienta como un elogio sin fin. Aun así, es un documental de gran valor.
El documental de Laura Brownson se destaca por su sensibilidad, creando una verdadera intimidad con los retratados. A lo largo de las escenas, va desmantelando nuestras certezas sin que sea necesario que ella exprese su opinión.
Aunque pueda parecer una película excesivamente dulce, la trama ligera y la sensibilidad con la que se desarrollan los personajes transforman a 'París puede esperar' en una experiencia refrescante. Es como disfrutar de un hermoso atardecer rodeado de grata compañía.
Los guiones de estas películas deben ser precisos. 'Al final del túnel' no logra atar todos los cabos de los criminales y recurre a un golpe bajo emotivo que parece fuera de lugar en un thriller que intenta evitar ser demasiado sádico o erótico.
No hay manera de salir ileso de esta historia, que ya nos lastima desde ese comienzo perfecto, en el que ambos, como parte de una terapia, recuerdan lo que les gusta del otro.
La película no cumple con las expectativas de su protagonista, ya que Akin no consigue que el aspecto más sólido de la trama se ajuste al ritmo pausado y distante que elige para narrar los altibajos del juicio a los presuntos culpables.
La sensibilidad en la narración, la sobriedad en la edición y en la música, harán que la intensidad de la película vaya en un ascenso constante, como si fuera una cinta de suspenso de las que se definen en la última toma.
Farhadi emplea una edición dinámica que imprime un ritmo de thriller en secuencias cotidianas como un trasteo. Esto logra que la historia avance de forma vertiginosa, a pesar de que, en esencia, no ocurre mucho más que el abrupto final de la paz en el matrimonio.
Es una de esas películas que depende del público que la observa para ser apreciada en su justa importancia. Rosi logra filmar algunas secuencias magníficas.
La perspectiva de Acevedo como director y guionista es profunda y tranquila, desarrollando un relato universal sobre el desarraigo con el ritmo adecuado. Cada plano se convierte en una obra de arte memorable dentro de esta emotiva historia de amor.
Lo que encontramos es una historia que subestima tanto al personaje como al público, revelando que las verdaderas que necesitaban liberarse eran las neuronas de quienes concibieron este fiasco.
Es una película cautivadora que logra transmitir la profunda importancia del titular, utilizando diversas técnicas propias del documental periodístico y algunas licencias narrativas que no son comunes.
La narrativa de 'Mia madre' resulta desigual, alternando entre los profundos sueños de la protagonista y ciertos momentos de comedia que carecen de gracia. Esto lleva a cuestionarse el motivo de ver la película.
Franco no permite que tengamos una experiencia cómoda. Hace que los diálogos y las escenas con David sean inquietantes. Ese dedo que hurgan en la herida se vuelve cansado, ya que revela un mensaje simple pero impactante.
Brad Bird saca todo el partido, convirtiendo las distintas secuencias en confites visuales que tanto el público adulto como el infantil miramos con la boca abierta, emocionados además con una partitura en la que Michael Giacchino (...) hace honor al nombre de la franquicia.
Lo primero que destaca en 'El amor menos pensado' es su originalidad. Sus protagonistas exhiben cualidades poco comunes en el cine actual: muestran arrugas, tienen dientes imperfectos y despliegan un interesante sarcasmo.
Burman no logra igualar la calidad de sus obras anteriores, pero es positivo que 'El misterio de la felicidad' se proyecte en algunas salas de la ciudad. Este filme nos recuerda que, en ocasiones, los adultos también podemos disfrutar del cine, especialmente cuando los hijos no nos acompañan.