Es, precisamente, una carta de amor a la estupidez como forma de vida. Es la victoria de un formato que jamás se ha traicionado, que nunca ha renunciado a sus principios.
La película presenta numerosos defectos, eso es innegable. Sin embargo, como espectador, la salvación radica en su capacidad para adentrarse en el histrionismo de cada personaje, donde los diálogos se ven sumergidos en interpretaciones intensas.
El texto original del siglo XIII actúa como una fuerza motora que permite que la energía del guion se desborde, brindando una experiencia estremecedora, sádica y cautivadora.
Para el público europeo, esta comedia resulta una locura moderada. Hemos asimilado esa mezcla delirante, así como las imágenes y sonidos que la dirección de David Dobkin retrata con precisión.
No comete errores evidentes a pesar de la urgencia de la situación. Hay demasiados momentos de llanto y aplausos. La razón detrás de las prisas es comprensible, pero se deja escapar la oportunidad de presentar un enfoque distinto.
El documental avanza serenamente y logra establecer a Claude Monet como el autor político más insólito de Francia. Es una obra recomendable para los admiradores actuales y futuros del artista.
Hay unos veinte minutos en los que Miles Teller y Anya Taylor-Joy forman una pareja imposible, pero llena de carisma. Después, la película pierde su credibilidad y se sumerge en una acción extendida que no logra mantener el interés.
Quizá lo más destacado de la obra es su habilidad para alternar entre la comedia y un verdadero enfoque documental. Es el 'Ocho apellidos vascos' que Asturias necesita.
Sorprendentemente, 'Terminator: destino oscuro' logra cumplir con su objetivo. Es una película de acción que destaca por su ritmo y por sus ambiciosas escenas de rodaje.
Es lo suficientemente apasionada en sus giros y honesta en sus tópicos como para que resulte entretenida y aterradora, especialmente en una frenética y semi slasher segunda parte.
Ritmo bien medido con una trama que mantiene el equilibrio sin sobrepasar los límites del delirio, incorporando un toque de humor y la notable actuación de Common. El filme logra sorprender al espectador, manteniéndolo entretenido.
[Carrisi] muestra un dominio impresionante del género. La separación entre los personajes y la realidad nos invita a explorar sin restricciones, mientras que la atracción de la historia nos impulsa a sumergirnos en ella con mayor intensidad.
Ocelot presenta un guion con un fuerte enfoque político y feminista, aunque lo hace utilizando su característico tono ligero, donde la aventura y la cortesía son los elementos más destacados.
No se trata únicamente de una sucesión de sustos, sino que desafía nuestra paciencia y cuestiona nuestros prejuicios. La película requiere que mantengamos la tensión hasta el final, momento en el cual logra rescatarse.
Una matanza entretenida, aunque sin muchas ideas propias, es una agradable sorpresa encontrar buen cine de tamaño medio dentro de una hipertrofiada cartelera.
Statham busca crear su propia versión de 'John Wick', pero el resultado es un engendro cinematográfico que, a pesar de tener un par de escenas caóticas que llegan a ser entretenidas, no logra aprovechar el verdadero potencial de sus elementos.
La película se narra con gran habilidad y cuenta con actuaciones excepcionales. Sin embargo, pierde de vista algunos de sus objetivos para perseguir otros, eligiendo conmover en lugar de conectar de manera más profunda.
Aquellos que conocen bien la obra de Jeremy Thomas pueden encontrar cierto encanto en las charlas profundas que se presentan. Para quienes deseen conocerlo por primera vez, es mejor instruirse a través de su filmografía previa.
La interpretación de Lucas es el punto fuerte de la película, manteniendo la atención del inicio hasta el final. La experiencia es similar a tener una amena conversación con un carpintero encantador y simpático.