Diablo es un reflejo de la diversidad del cine argentino contemporáneo, donde incluso una producción de entretenimiento logra ocupar su lugar con una calidad innegable.
Apenas aprovecha el festín que le deja servido el concepto de universos alternativos. Y tampoco es tan divertida como, por ejemplo, 'Spider-Man: Sin camino a casa'.
La película resulta más atractiva en su guión que en su realización visual. A pesar de no esquivar los clichés típicos del género, no logra mantener el interés a lo largo de su prometedora premisa inicial.
Hay escenas entretenidas y algunos momentos de acción destacados. Es un título adecuado para quienes se conforman con poco, ideal para aquellos que no distinguen entre una película aceptable y una verdaderamente sobresaliente.
El director de la película es Patrick Hughes, experto en comedias de acción. Su esfuerzo logra que la película mantenga un ritmo interesante, aunque eventualmente se torna algo repetitiva.
Entretiene porque sus personajes son interesantes, porque su historia nos importa, porque sus temas tienen valor. Eso sí, su tono humorístico no es para todos los gustos.
'Tiempo de valientes' tiene el éxito y la fama que merece y vista hoy se mantiene intacta. Es muy graciosa y está filmada con estilo, es un ejemplo de narrativa efectiva sin preciosismos pero con oficio.
Se complica evaluar una película tan despareja, pero a la vez se agradece la oportunidad de pensarla desde distintos lugares. Es mejor una película con fallas y ganas que una obra prolija que acierta en todo pero tiene solo objetivos de mínima.
La película presenta un humor ligero y desenfadado, con toques de susto que no resultan abrumadores. Los actores son competentes y la producción es satisfactoria. Aunque no es una obra memorable, se suma a la larga tradición de Disney, consolidándose como una auténtica opción para disfrutar en familia.
Tiene un comienzo elegante y bien narrado, lo que predispone bien para seguir la historia aunque se vea bastante repetida. Pero cuando llega la resolución final le propone al espectador un cambio de lógica que lo obliga a entrar en otros códigos estéticos.
No es una película mala. El motivo principal es porque no es una película, es tan solo un artefacto para clickear. Empieza obvia, se convierte en mala y desemboca en un papelón.
La única utilidad de 'El sombrero loco' es enfatizar la calidad de las películas que, aunque mediocres, intentan brindarnos algo. Incluso esos intentos tienen más valor que esta producción.
Las parodias de calidad son dignas de disfrutarse en la pantalla grande, las mediocres pueden ser tolerables en la televisión, pero las tan deficientes como esta son simplemente inaguantables.
Quienes amamos el cine de terror y creemos que es un género capaz de reflexionar sobre temas interesantes y a la vez proporcionar un entretenimiento intenso, vemos en James Wan a uno de esos directores que ha sido capaz de revitalizar el género.
Color y diversión no faltan, aunque no puede evitar verse como un producto bastante mecánico, frío, distante, algo muy habitual en las películas de animación, cuyas emociones e ideas terminan resultan ser efectivas pero deshumanizadas.