Que la serie cumpla con las expectativas no debe considerarse un logro, sino más bien la evidencia de una fórmula desgastada, que solo puede redimirse al desafiar sus propios principios y lógica.
Es hoy una película con un aura especial. Tal vez el mayor elogio que merece la película es justamente su condición de relato feroz, intenso y siempre sorprendente.
La película respira una humanidad por encima del promedio, presentando un evento romántico que resulta ser simple y placentero, mientras nos invita a disfrutar de sus matices turísticos, cómicos y dramáticos.
Cada episodio es más original y divertido que el anterior. Todo está impregnado de una libertad poco común, y los ocho episodios, aunque parecen pocos, se disfrutan intensamente en cada momento.
El sindicato' cuenta con un elenco destacado en papeles secundarios y ofrece un excelente trabajo en las escenas de acción, recordando a la saga de 'Misión: Imposible'. No obstante, la película se siente más como un paseo tranquilo que como una experiencia emocionante.
Es la peor película de todas las que se han hecho de Mad Max. Esta vez, el resultado es muy mediocre. Nunca Mad Max había caído en el ridículo, pero esta vez lo hizo y lo hizo a lo grande.
En esta primera parte se presentan varias escenas que sin duda deberían ser recordadas en la gran historia del western. Se pueden apreciar momentos de intensa emoción, tensión, así como también un virtuosismo sobrio al abordar duelos y situaciones dramáticas.
La miniserie se asemeja más a una sitcom que se cancela tras una temporada debido a sus defectos o a una telenovela de bajo nivel al estilo de 'Bridgerton', marcada por una agenda demagógica y una falta de valentía tanto estética como temática.
Con algo de ego y sin un guión muy sólido, Russell Crowe dirige su segundo largometraje. No se entiende mucho la motivación para hacerla, (...) Definitivamente una obra muy pequeña y sin relevancia.
La película es una de las más perfectas de Paul Schrader, que parece haber encontrado en esta etapa de su carrera el tono justo entre los temas que le interesan y la estética para tratarlos.
La historia es tan interesante que resulta fácil engancharse. Sin embargo, el mayor error de la serie radica en una elección de casting desafortunada, que desvía la atención de la trama principal.
Hay planos inolvidables en la película, aunque Eggers no logra dar el gran salto entre su costado pretencioso y el espectáculo cinematográfico en estado puro.
Menos rigurosa y compleja que las primeras temporadas de 'Vikings', esta secuela reconoce su incapacidad de competir y decide enfocarse en ofrecer entretenimiento sin mayores pretensiones. Lo consigue en cierta medida, pero su éxito a largo plazo es incierto.
La película presenta un drama realista que denuncia problemáticas sociales, sin embargo, también intenta enganchar al público como lo haría un filme de género. Cuando los espectadores comienzan a sentir esa atracción, el suspenso se desdibuja, revelando una narrativa más ambigua y compleja.
Una película modesta con numerosas limitaciones, 'Dahomey' podría pasar desapercibida en otro contexto. Sin embargo, en la actualidad, es un producto ideal para comercializar en Europa.
No es graciosa, no logra ni siquiera la continuidad entre los planos en las escenas más sencillas, tiene una línea romántica absurda y un final que busca la emoción, lo que ya es directamente ofensivo.