La película peca de múltiples fallos. Su conformidad con el sistema es casi vergonzosa. Las pretensiones artísticas que muestra parecen ser solo un intento vano por encontrar su propio camino.
Las restricciones económicas son evidentes en la falta de aprovechamiento de los escenarios. Aunque el cine argentino ha mostrado que se pueden contar buenas historias en esos espacios, en este caso, el resultado no cumple con las expectativas.
Nolan aportó una perspectiva fresca al personaje. Si bien el director ya gozaba de reconocimiento, fue esta trilogía la que consolidó su estatus y lo catapultó a la prominencia popular que tiene en la actualidad.
Desde el comienzo se adivina que intentan transmitir un mensaje significativo. A pesar de que los temas son abordables en cualquier película, incluso de terror, aquí lo hacen de manera poco eficiente, afectando el ritmo del film y su impactante estilo visual.
El espectador no encontrará sorpresa alguna durante todo lo que dura la película. Statham es mucho más que un personaje, pero Frank Martin es un personaje que no tiene interés alguno si no es a través de la presencia del actor.
Todo parece un film clase Z, falso y difícil de ver. Es muy lamentablemente en los efectos visuales y también pobre en los especiales. No califica ni siquiera como mala, está fuera de rango.
Lo que primero se ve como una comedia disparatada no carente de simpatía, pronto intentará un giro más oscuro y siniestro, donde toda su gracia se pierde y donde obliga al espectador a ponerse más exigente.
La película ofrece una narración visualmente impactante, pero no logra sumergir al espectador en un verdadero terror. Aunque cuenta con buenas ideas y una historia bien contada, se enfoca más en crear una atmósfera que en generar un impacto duradero.
¿De dónde surge una película tan oscura y retrógrada? Es difícil de determinar. Además, resulta desconcertante el estreno de una obra tan deplorable. Es verdaderamente penoso que existan producciones de este tipo.
Tiene todos los elementos que a menudo irritan a los críticos, pero encantan a la audiencia. Además, Tom Hanks brilla en su papel, exhibiendo su destreza, oficio y un talento excepcional tanto para el humor como para el drama.
Consigue ser un entretenimiento efectivo a pesar de todo. Tiene un número insólito de tiros y una lógica que empieza siendo ridícula pero luego termina funcionando.
El éxito de la película no se debe solo al talento de Wilder, sino también a la impresionante actuación de Kelly LeBrock. Sus interpretaciones, junto a las emotivas canciones, especialmente "Sólo llamé para decirte que te amo", añaden un valor innegable que la convierte en un clásico.
'Pleasure' logra impactar mientras exhibe una lúcida mirada sobre la ambición de las personas y el costo que están dispuestas a pagar para llegar a un objetivo que finalmente puede ser un espacio vacío.
El malogrado joven actor [Walker] muestra una gran efectividad en su papel, pero eso no es suficiente para convertir a esta película en una historia que atrape al espectador.
Gallo no consigue dar con la dirección apropiada. Aunque la comedia es amena y cuenta con actores muy queridos, resulta ser un camino difícil que es preferible abordar con un poco de compasión.
La comedia se basa en una narrativa popular, recorrida en múltiples ocasiones y que ha inspirado algunas grandiosas películas. Sin embargo, esta no logra alcanzar ese nivel.
Más que un buen filme francés, parece un flojo thriller estadounidense de los noventa que nunca llegó a los cines. Es una película que carece de identidad y dirección.