'El abuelo' deslumbra con su impresionante calidad visual, pero carece de profundidad en la exploración de sus aspectos psicológicos. Los estallidos de ira y recriminación resultan tan bruscos que, en ocasiones, rozan lo ridículo.
Es una película entretenida y un espectáculo elegante. Al igual que las obras de De Palma y Bird, se nota su tono desenfadado y la inclusión de ingeniosos toques de humor.
La película presenta una memoria que le otorga un sentido profundo, evocando el legado de Kubrick. Es un viaje introspectivo y una exploración del tiempo perdido que resulta en una fascinante excavación del cine.
La película se mueve entre el exagerado protagonismo de Tom Cruise, la ambigüedad del tono y la prisa por llevar a cabo las secuencias de acción, que aunque son bastante efectivas, carecen de un carácter personal.
Un claro ejemplo de un desastre narrativo. En esta película, cada elemento resulta innecesario: los villanos aparecen y desaparecen sin coherencia. El director demuestra que son solo pretextos para una trama que se sostiene por poco.
Wingard parece dudar del impacto de la elusión, lo que provoca que la trama avance de manera lenta y sin entusiasmo, y cuando finalmente aparezca un elemento sobrenatural, carece de la capacidad de asombrar a un espectador que está desconectado de lo que se presenta.
Acierta en reflexionar sobre las mediaciones perceptivas de las nuevas tecnologías. Sin embargo, se siente la falta de una narrativa más compleja, ya que el filme solo presenta la perspectiva del padre.
'Un pequeño favor' no se atreve a desafiar los estereotipos femeninos, optando en su lugar por un enfoque superficial que resulta en un entretenimiento ligero, pero que carece de la chispa necesaria para atraer verdaderamente al espectador.
El mayor atractivo de la película radica en la brillante actuación de Octavia Spencer, quien da vida a un personaje que es tanto monstruoso como fascinante. Su actuación dejará una impresión duradera en el público.
Ofrece una experiencia de entretenimiento refinada, que revive un romanticismo que pensábamos olvidado. Además, desafía la percepción de la mujer en el cine de Hollywood de manera sutil y sorprendente.
En la segunda mitad, la narración se vuelve caótica, dejando de lado el análisis psicológico para centrarse en la violencia extrema de un villano empeñado en buscar venganza.