Un claro ejemplo de un desastre narrativo. En esta película, cada elemento resulta innecesario: los villanos aparecen y desaparecen sin coherencia. El director demuestra que son solo pretextos para una trama que se sostiene por poco.
Wingard parece dudar del impacto de la elusión, lo que provoca que la trama avance de manera lenta y sin entusiasmo, y cuando finalmente aparezca un elemento sobrenatural, carece de la capacidad de asombrar a un espectador que está desconectado de lo que se presenta.
Acierta en reflexionar sobre las mediaciones perceptivas de las nuevas tecnologías. Sin embargo, se siente la falta de una narrativa más compleja, ya que el filme solo presenta la perspectiva del padre.
'Un pequeño favor' no se atreve a desafiar los estereotipos femeninos, optando en su lugar por un enfoque superficial que resulta en un entretenimiento ligero, pero que carece de la chispa necesaria para atraer verdaderamente al espectador.
El mayor atractivo de la película radica en la brillante actuación de Octavia Spencer, quien da vida a un personaje que es tanto monstruoso como fascinante. Su actuación dejará una impresión duradera en el público.
Ofrece una experiencia de entretenimiento refinada, que revive un romanticismo que pensábamos olvidado. Además, desafía la percepción de la mujer en el cine de Hollywood de manera sutil y sorprendente.
La serie podría haber sido más concisa, pero aún así logra provocar reflexiones sobre lo absurdo del sistema capitalista y la decadencia de sus mecanismos de supervivencia, descarte y humillación.
Sin ser una obra maestra, este thriller revela a un cineasta notable, uno que sabe encriptar, en sus imágenes de la cotidianidad y el hogar, un poderoso y complejo drama que no pretende complacer ninguna buena conciencia.
Con una fotografía que emplea tonalidades azules y frías, junto con el uso impactante de espacios urbanos desiertos, 'Hogar' desarrolla una poderosa propuesta visual. A su lado, se presenta una narrativa profundamente interpretada, realizando un retrato crudo y desilusionado.
No es una obra cursi, sino una representación de la empatía en el cine, que aborda la crítica social y ofrece una visión poética a través de su narrativa.
Si la información resulta irrelevante, lo que prevalece es la fascinación, la hipnosis provocada por una acción espléndida que se transforma en un objeto estético: una energía pura que se expande, se repliega y se despliega.
Delgado Aparicio presenta una película que combina la dulzura con la crueldad, explorando una realidad, la nuestra, que pocas veces se observa de manera crítica.
Aunque la película no logra equilibrar todos sus elementos, se destaca por las ricas relaciones simbólicas y metafóricas que presenta, así como por la dirección magistral de los actores.