Una película meritoria y disfrutable. Sensible a los nuevos tiempos, el universo de Makoto Shinkai no convence del todo, pero marca algunos derroteros estéticos en la animación japonesa.
Sus hallazgos hacen que este filme sea, en sí mismo, un verdadero reto cinematográfico. Su búsqueda por llevar al límite los poderes de la imagen y la reflexión sobre esos poderes no debe pasar desapercibida.
La cinta de Yonebayashi triunfa como un inquietante viaje en el tiempo, además de ser una inteligente incursión en el lado oscuro de la psique infantil.
Es uno de esos casos en que la discreción casi “artesanal” de la puesta en escena permite el lucimiento de sus personajes, con resultados mucho más satisfactorios que cintas aparentemente más “estilizadas” y “vanguardistas”.
Cretton logra extraer lo mejor de sus actores. A pesar de que el retrato de los Walls puede parecer excesivo, se presenta con la suficiente atención y delicadeza para lograr una complejidad que trasciende cualquier cliché.
Es una obra cuidadosa, elaborada con un ritmo característico de otra época, que invita al espectador a adentrarse en los intrincados dilemas de una familia que se enfrenta a sus problemas y sufrimientos.
Es un filme más complejo de lo que parece a primera vista. Los defectos del filme no opacan para nada el fino ensamblaje de relojería que hace de esta una experiencia apasionante.
A fin de cuentas, los asuntos inquietantes y espinosos parecen difuminarse a paso seguro en 'Los dos papas', y, terminada la función, ya no sabemos si la producción era de Netflix o de Disney.
'First Cow' hace dos cosas a la vez. Muestra, con rara limpidez, el milagro de la fraternidad humana. Y disecciona, con imágenes no menos fluidas y cristalinas, el fracaso del sueño americano.
La sensiblería y la tentación de los golpes de efecto melodramáticos podían suscitarse en cualquier momento. Pero ningún cliché vulgar aparece en esta sutil, atemporal y conmovedora crónica existencial de Heller.
El problema es que el cine de horror también necesita sentimientos e ideas bien desarrolladas. Esta vez se ha querido abarcar todo, pero solo se ha podido reunir una serie de fragmentos, de retazos de lo que pudo ser una buena película.
En su aparente ligereza, 'The Disaster Artist' logra ser también una película algo desencantada sobre la industria, en el ácido contraste de cotidianidad y mundo idealizado. Ese es otro de sus secretos.
El contenido psicológico se reduce a acciones evidentes, diálogos clichés y gestos típicos del café-teatro. La posibilidad de un cine peruano que sea popular, inteligente e imaginativo sigue lejos de la pantalla grande.