Una extraordinaria actuación de Marianne-Jean Baptiste en una película verdaderamente audaz, que se mantiene firme en su autenticidad y carece de concesiones o falsas ilusiones.
Estupenda ópera prima que favorece un cine austero y sensorial, donde los gestos y el silencio son los protagonistas. Es admirable que la película se aleje de lo nostálgico.
En "Body", el discurso es sólido. La película sorprende al espectador con un humor negro difícil de clasificar. Aunque el público podría sentirse engañado, el mensaje se presenta de manera clara y accesible.
Es una hermosa obra cinematográfica en la que Philippe Garrel, originario de Francia, parece dar un adiós al cine, al tiempo que lo celebra como una cuestión profundamente familiar.