La película no logra capturar la grandeza épica y, en ocasiones, grotesca del original, ni refrenda con la claridad necesaria las profundidades de la Europa del bienestar que un proyecto de esta magnitud debería abordar.
Thriller lacónico y perturbador, una especie de Chabrol queer que destaca por su fascinante dirección. Guiraudie logra transmitir con una notable austeridad una intensa historia de amor triangular.
La actuación de los cuatro actores es indiscutible, pero parece que la búsqueda del perdón se siente artificial, lo que resta valor a los momentos auténticos de emotividad.
«Le passé» puede dar la impresión de ser más meticulosa que «Nadir y Simin» y de tener más imperfecciones y excesos. Sin embargo, sigue siendo una obra maestra.
El extenso prólogo es un verdadero espectáculo que provoca asombro. Sin embargo, a medida que avanza la trama, el trauma se amplía y su energía inicial se desvanece.
Rosales logra que su tragedia impacte y resuene en el público. Un casting excepcional, encabezado por Bárbara Lennie, destaca. No obstante, el gran hallazgo es Joan Botey.
Los directores tienden a exagerar los arquetipos de los adultos, pero la perspectiva de Onata Aprile aporta un equilibrio que enriquece esta película, que aunque sea modesta y discreta, logra tener su propia esencia.
Es lamentable que no tenga creatividad visual y que su protagonista no sea retratada como una mujer auténtica, sino que se quede atrapada en un estereotipo.
La comunicación deficiente entre los padres y sus hijos, así como el proceso de duelo tras una separación, son temas abordados en "Ex-maridos", aunque el resultado final no logra dejar una impresión duradera.
Trapero se adentra en un melodrama trágico al mismo tiempo que juega con elementos de un folletín anacrónico, consciente de la sucesión de incidentes oscuros. El resultado es entretenido, pese a que el contenido aborda temas sombríos.
García demuestra su habilidad para trabajar con actores, sin embargo, la superficialidad se apodera de un material inicial que podría haber ofrecido un desarrollo mucho más interesante en manos diferentes.
Una extraordinaria actuación de Marianne-Jean Baptiste en una película verdaderamente audaz, que se mantiene firme en su autenticidad y carece de concesiones o falsas ilusiones.
Estupenda ópera prima que favorece un cine austero y sensorial, donde los gestos y el silencio son los protagonistas. Es admirable que la película se aleje de lo nostálgico.
Ese caos desenfrenado que Desplechin vinculaba a la familia experimenta una perturbación intensa y duradera que lo supera, hasta que toda luz se extingue por completo.
En "Body", el discurso es sólido. La película sorprende al espectador con un humor negro difícil de clasificar. Aunque el público podría sentirse engañado, el mensaje se presenta de manera clara y accesible.
Da la impresión de que este melodrama necesitaba un cineasta que estuviera bastante más entregado detrás de la cámara, a pesar de lo ajustado de su retrato de personajes.
El tono oscila de manera torpe entre la comedia ligera y el drama con desenlace positivo, dando la impresión de que Grlic intenta restar importancia a la realidad de que el cine de la región balcánica parece limitarse a hacer referencia a su violenta guerra civil.