La película tiene mucho que transmitir pero no lo logra del todo. Su atmósfera oscura y cautivadora opaca las reflexiones sobre el amor, la paternidad, el crimen y el castigo, dejando la narrativa inconclusa.
A pesar de contar con Antonio Banderas y un elenco de actores reconocidos, la película se queda en un simple ejercicio de estilo, careciendo de profundidad y contenido.
Alicia Vikander, Dane DeHaan y Christoph Waltz parecen formar parte de relatos distintos. El guion se enfoca más en relatar la agitación emocional y el peligro que en provocar sentimientos en el público.
Rebosante de pasión, humor socarrón, golpes satíricos y el ineludible latido de la insurgencia, es la historia llena de vida de un sabio inocente en el extranjero, y la recepción no precisamente cálida que recibe.
Álvarez Mesén realiza su primer largometraje con gran seguridad. En su mundo personal que mezcla lo sagrado con lo profano, "Clara sola" evoca un hechizo terrenal que resulta inolvidable.
Ebo tiene una gran habilidad para crear personajes memorables, pero a veces parece no saber cómo desarrollarlos adecuadamente. Esto también se aplica a varias interacciones, que aunque son bien actuadas, no logran tener el impacto esperado.
A pesar de plantear cuestiones sobre moralidad, mortalidad y política, la película se siente vacía en su núcleo. La inclusión de Pearce evoca su icónico rol en 'Memento', un clásico del subgénero que explora memorias atormentadas.
Algunas bromas ingeniosas sugieren lo que podría haber sido, pero la comedia romántica de David E. Talbert se estanca y queda limitada durante gran parte de su duración.
Con un toque de humor travieso y una profunda melancolía, plantea la interrogante sobre el deseo de ver nuestras fantasías cumplidas y las consecuencias de enamorarse.