La historia fluye entre los dos personajes principales de manera dinámica, dándose el tiempo necesario para mostrar lo que los une, lo que les permite jugar, ocultar sus verdaderas intenciones y mostrar su talento actoral.
Sintoniza con todo lo que los niños sensibles guardan en su interior, observando y conteniendo la respiración mientras los adultos se convencen de que no están haciendo un desastre.
Falco, siempre comprometida, presenta una propuesta arriesgada. A lo largo de la película, tanto ella como la trama evitan llegar a una conclusión definitiva, lo que puede generar incertidumbre.
Con sus intrigantes interpretaciones, su contención narrativa y sus preguntas sin respuesta, la película ofrece un potente tirón de anhelo, así como tentadoras corrientes de sospecha y terror.