Una obra poco memorable que ofrece algunas predecibles pinceladas románticas y relacionadas con el sector inmobiliario, todo mezclado en una receta bien definida.
La historia fluye entre los dos personajes principales de manera dinámica, dándose el tiempo necesario para mostrar lo que los une, lo que les permite jugar, ocultar sus verdaderas intenciones y mostrar su talento actoral.
Sintoniza con todo lo que los niños sensibles guardan en su interior, observando y conteniendo la respiración mientras los adultos se convencen de que no están haciendo un desastre.
Un guion ingenioso, una dirección natural y un elenco excepcional brindan a este drama cómico, que es sentimental sin caer en el sensiblerismo, la profundidad y la tensión narrativa necesarias para sobresalir entre lo habitual.
Falco, siempre comprometida, presenta una propuesta arriesgada. A lo largo de la película, tanto ella como la trama evitan llegar a una conclusión definitiva, lo que puede generar incertidumbre.
Con sus intrigantes interpretaciones, su contención narrativa y sus preguntas sin respuesta, la película ofrece un potente tirón de anhelo, así como tentadoras corrientes de sospecha y terror.