Las imágenes sorprendentemente estilizadas, el tema de empoderamiento femenino y el interés que generan sus personajes impulsan a esta historia maravillosa chapada a la antigua.
Más comedia romántica del montón, que una parodia de espíritu adolescente, la película entreteje su alegre mezcla de seriedad y tontería con discursos cada vez más torpes sobre la autoestima.
Esta mezcla de géneros que se centra en los personajes podría haber sido más ingeniosa y energética, evitando mensajes tan evidentes. Sin embargo, se destaca notablemente en cuanto a atmósfera, humor y encanto.
A pesar del característico sentido de la atmósfera de Mira Nair y las carismáticas actuaciones de los protagonistas, la película enfatiza cada aspecto del optimismo de manera tan insistente que apenas permite al público sumergirse en la historia.
Es una impresionante crónica sobre las especies, algunas conocidas y otras no, algunas con un comportamiento más extraño que la propia ficción en unos paisajes que parecen de otro mundo.
En estas nuevas interpretaciones resuenan notas de exorcismo y transformación, tanto a nivel personal como comunitario. Al final de esta sorprendente y compleja película, el ritual ha dotado de nueva vitalidad a la tranquilidad de la primavera.
Hollywood necesita más películas sobre la amistad femenina y que pongan a las mujeres mayores en primera línea. Sin embargo, hubiera deseado que esta película fuese mejor.
Inventiva y conmovedora, es una obra para todas las edades en el mejor sentido, sin condescendencia ni frenetismo. Las interpretaciones de Brealey, Earl y Hayward son increíblemente dulces y sinceras.
La sensibilidad de Gottsagen aporta a esta fábula moderna una franqueza cautivadora. Aunque algunos personajes tienen pocas líneas, el elenco brinda un trasfondo complejo a esta obra bondadosa y optimista.
Su sabor no dura mucho en el paladar, pero es un vaso generoso. Una carta de amor cómica a la amistad femenina y la mediana edad que alterna entre lo salvaje y lo predecible.
Un escaparate ligero para un talento de peso. La dirección se siente plana y funcional. Sin embargo, las actrices, con un rango de edad entre 65 y 80 años, demuestran una vitalidad creativa notable.
Su mezcla de 2D y animación por ordenador utiliza una paleta vibrante, mientras que su narrativa transita entre el mundo espiritual y el reino animal, con una profunda corriente de anhelo y elementos mágicos.
Aunque el guionista y director Hannes Holm toca algunos acordes interesantes al mezclar humor y emoción, no confía en que los espectadores puedan llegar a sus propias conclusiones.
A pesar de que el material de Gormican intenta ser crudo y extravagante, no logra transmitir el sentido dramático que busca. Sin embargo, los actores experimentados logran complementar las carencias de la trama.
Cluzet y Sy logran capturar la verdad emocional en la amistad de sus personajes. Sin embargo, más allá de la escena inicial, la película mantiene el ritmo por debajo del límite de velocidad, siguiendo una dirección firmemente establecida hacia la sensiblería.