Los primeros tres episodios presentan tramas desconectadas y un drama que carece de tensión, intentando sin éxito construir la narrativa detrás de 'The Godfather'.
Trata sobre cómo las historias son narradas y recordadas y aunque su tercera parte no parece tan exacta o enfocada, sus dos primeras entregas son tan profundamente conmovedoras como seductoramente extrañas.
James Mangold toma un enfoque aparentemente simple sobre Bob Dylan. Esta contención atenúa la esencia interna de Dylan, pero a su vez lo transforma en un símbolo poderoso para las personas que le acompañan.
A pesar de que utiliza el tono de una saga de fuerte empoderamiento femenino, la trama profundiza en el verdadero significado del poder dentro de una sociedad con marcadas jerarquías.
'Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades' aborda tanto el lenguaje de los sueños como la tediosa manera de interpretarlos, utilizando explicaciones literales que restan interés a su significado profundo.
Incluso al evaluar la película en su contexto, se presenta un drama insatisfactorio, ya que la edición apenas reflexiona sobre el efecto inmediato de cada evento o elección.
Acaba siendo un mejunje de ideas extraño y sorprendentemente divertido que casi hace una deconstrucción involuntaria de las películas bélicas de Hollywood.
La secuela de Ryoo, aunque sin duda entretenida, también se adentra en la introspección, desarrollando un intrigante misterio de asesino en serie que refleja de manera sorprendente al protagonista.
El proyecto se distancia de la frialdad, pero evita abordar de manera profunda la violencia que le corresponde. Quienes vean la película seguramente obtendrán alguna enseñanza, aunque es dudoso que se queden con ella de forma duradera.
Rossellini se destaca en 'Conclave', mostrando arrogancia a través de su mirada silenciosa y teniendo la capacidad de llenar el espacio con solo una reverencia.
Delpy nunca pierde de vista el panorama general, ofreciendo constantes pistas de que el mundo sigue siendo duro para los refugiados musulmanes incluso fuera de esta hilarante historia.
Rinde homenaje a la saga, pero también profundiza en el mito, desenterrando ideas volátiles que siempre han merodeado justo bajo la superficie de la serie. El resultado es ingenioso, introspectivo y, sobre todo, inquietante.
Es una especie de comedia romántica que no parece poder comprometerse con ninguna idea romántica o cómica. 'The Valet' es la comedia con menos brío de 2022.