Una película que derretirá hasta el corazón más frío. A pesar de que a veces resulta acelerada, sus momentos deslumbrantes y emocionantes la ponen a la altura de clásicos como 'WALL-E' y 'The Iron Giant'.
El filme trasciende la simple curiosidad, convirtiéndose en una obra que resuena profundamente sobre cómo las personas lidian con diversas experiencias, desde el sufrimiento hasta el nihilismo provocado por el cambio climático.
Quizás la impresión más fiel de un experimento de finales de la era Jean-Luc Godard que se haya intentado jamás. Pero nunca llega a latir con el corazón furioso y el espíritu provocador de la época crepuscular de Godard.
Los primeros tres episodios presentan tramas desconectadas y un drama que carece de tensión, intentando sin éxito construir la narrativa detrás de 'The Godfather'.
Trata sobre cómo las historias son narradas y recordadas y aunque su tercera parte no parece tan exacta o enfocada, sus dos primeras entregas son tan profundamente conmovedoras como seductoramente extrañas.
James Mangold toma un enfoque aparentemente simple sobre Bob Dylan. Esta contención atenúa la esencia interna de Dylan, pero a su vez lo transforma en un símbolo poderoso para las personas que le acompañan.
A pesar de que utiliza el tono de una saga de fuerte empoderamiento femenino, la trama profundiza en el verdadero significado del poder dentro de una sociedad con marcadas jerarquías.
Incluso al evaluar la película en su contexto, se presenta un drama insatisfactorio, ya que la edición apenas reflexiona sobre el efecto inmediato de cada evento o elección.
Acaba siendo un mejunje de ideas extraño y sorprendentemente divertido que casi hace una deconstrucción involuntaria de las películas bélicas de Hollywood.
La secuela de Ryoo, aunque sin duda entretenida, también se adentra en la introspección, desarrollando un intrigante misterio de asesino en serie que refleja de manera sorprendente al protagonista.
El proyecto se distancia de la frialdad, pero evita abordar de manera profunda la violencia que le corresponde. Quienes vean la película seguramente obtendrán alguna enseñanza, aunque es dudoso que se queden con ella de forma duradera.