La interpretación de Hodge es lo que hace que la película funcione. Si contribuye a la necesaria reflexión sobre las malas conductas sexuales, el filme habrá cumplido su cometido.
Este potente trabajo sobre niños a quienes roban su infancia merece la atención del público gracias a su original reparto y al hecho de confirmar a Gavron como una directora muy interesante.
Una tragicomedia sorprendentemente gratificante. Después de unos cuantos errores recientes, la película recordará a los espectadores los innegables talentos de McCarthy.
Se enfrentan dos hechiceros de la interpretación y logran seducir a los espectadores. La película es un triunfo de la narrativa así como de la cinematografía sin alardes. Una de las obras originales más sólidas de Netflix.
Durante todo el metraje, Moss atraviesa un impresionante rango de emociones, de la felicidad a la completa desintegración mental. Es fascinante verla incluso cuando la película se convierte en un frustrante galimatías.
Dada la vacuidad del guión, hay que admitir que Hathaway consigue algo así como un triunfo (...) Al final, una sobredosis de insipidez hunde este mediocre vehículo estelar
La película resulta por momentos algo torpe, pero su ritmo ágil y la falta de pretensiones son sus puntos a favor. Además, cuenta con numerosas escenas de batalla que seguramente deleitarán a los seguidores de la acción desenfrenada.
Aquellos que esperaban una intensamente emocionante aventura al estilo de 'Gladiator' o 'Spartacus', o incluso una fiesta 'camp' como 'Quo Vadis', seguramente quedarán muy decepcionados con este peculiar filme.
Una entusiasta y relevante muestra de la historia feminista. La película es un logro impresionante para tres de las mujeres que participan en la producción: la directora Sarah Gavron, la guionista Abi Morgan y la protagonista, Carey Mulligan.
Captura con maestría las tensiones que había en la capital austriaca antes de que Hitler tomara el poder y consigue ser una historia de iniciación vibrante y un retrato interesante de Freud, interpretado con destreza por Bruno Ganz.
Hábil pero convencional. Es una producción hermosa, con una técnica cinematográfica enérgica. Sin embargo, presenta agujeros de continuidad que resultan confusos.
Hay mucho que admirar en la versión cinematográfica de Percival, pero puede que salgas de verla más impresionado por sus intenciones que por sus logros.
Una mirada irregular pero interesante a los inicios de la era nuclear. No es lo suficientemente estimulante para abrirse camino a nivel comercial, pero presenta momentos cautivadores.
Una desgarradora historia épica que no arrasará en taquilla, pero que encuentra a Weir de nuevo en lo más alto de su talento. Esta película tiene fallos, pero es un importante logro en la carrera de uno de los más grandes directores de nuestros tiempos.