Las secuencias de acción son magníficas desde el punto de vista técnico. Sin embargo, a pesar de ciertas características positivas, los personajes carecen de profundidad y realismo.
Los mejores elementos de esta película, que no añade nada nuevo al subgénero, son su fotografía atmosférica manchada de carmín y la caracterización del Sr. Ferdinando como un arrogante ladrón de doble cara.
Una vez que la película comienza, la intensidad y los efectos visuales dominan. Las secuencias de acción, sobre todo las persecuciones en moto por los pasillos de mármol gubernamentales, son impactantes y emocionantes.
Pintoresca pero superficial. La estructura resulta tan impredecible que, en lugar de enriquecer el diálogo, logra que las voces se cancelen mutuamente.
Quizás esta sea la primera producción de Hollywood, tras 'Nashville' de Robert Altman, que introduce nuevos y dinámicos ritmos en el formato épico del cine, acompañado de una paleta visual vibrante y aguda.
Un thriller que comienza con un enfoque serio y repleto de giros, pero que a medida que avanza se torna cada vez más absurdo, desviándose de la idea central que le dio origen.
No es necesario aceptar los diálogos forzados de 'Un crimen perfecto' para disfrutar del elegante y frío ambiente que presenta la película, así como su astuta adaptación de la obra de Frederick Knott.
Los principales placeres de este fiasco de modales suaves residen en ver a dos actores cómicos con recursos pasar por sus pasos como los profesionales que son.
La dirección de Woodley en esta road movie oscila entre la seriedad y lo absurdo. Si bien el inicio es cautivador, la película pierde fuerza cuando los protagonistas hacen una parada en Nashville.
Tendrías que rebuscar mucho para encontrar unos amantes cinematográficos con menos química romántica que Pierce Brosnan y Salma Hayek. Un travieso atraco de joyas tan recauchutado que parece una versión de una versión.
Cuando Bob Rafelson opta por ser provocador, lo hace con firmeza. A pesar de ciertos altibajos, la película tiene tanta coherencia como 'The Big Sleep'.
Las largas secuencias de acción carecen de la intensidad necesaria, ya que están tan estilizadas y editadas que su efecto visceral se pierde por completo.