No cae en la cursilería ni en los misticismos extraños gracias a la perspectiva firmemente humana del director. Las actuaciones son tan discretas y espontáneas que parecen sacadas de un documental.
Mary Lambert, que dirigió la original 'Pet Sematary', ha vuelto para la secuela, que, como su precursora, es mucho mejor en efectos especiales que en crear personajes o contar una historia coherente.
Lo mejor de esta reimaginada 'Ben Hur' es que presenta una carrera de cuádrigas que resulta tan emocionantemente estimulante como cualquier secuencia de acción de la franquicia 'Fast and Furious'.
La mejor manera de disfrutar de la película es desconectar tu mente, no esperar cosas lógicas y revolcarse en una confusión acumulativa que te cubrirá hasta la cintura al final de la cinta.
Una película de fascinante belleza visual, Dash se presenta como una cineasta sorprendentemente única. Su enfoque creativo y su estilo narrativo distintivo la distinguen en un panorama cinematográfico saturado.
Como la mayoría de las películas del Sr. Davies, 'Sunset Song' hace que veas el mundo a través de sus ojos tristes. Es un romántico empedernido, cuya aguda sensibilidad por el paso del tiempo transmite una conciencia agridulce de la fragilidad de la belleza, que, para él, es sinónima de melancolía.
La película, al igual que su tema, se niega a despertar melodrama innecesario. Hay muchos pequeños conflictos y componentes psicológicos, pero lo más cercano a un tema narrativo es el efecto que Andrée tiene sobre la familia Renoir.
Profundamente emotiva, es una película que se aleja del morbo. Su enfoque es claro, austero y equilibrado, apoyado por un guion sólido y actuaciones destacadas.
'Race' nos recuerda que, mucho antes de que la televisión elevase a los deportistas negros a la categoría de dioses, había atletas como Jesse Owens que allanaron el camino.
Está lo más alejada posible de las interesantes provocaciones por las que Franco es conocido. Pertenece al subgénero literario que podría llamarse: películas de cómete-las-espinacas de James Franco.
Una batalla legal sobre la lucha de un propietario de arte no es el tema más apasionante para un drama. Además, el guión no logra desarrollar este conflicto de una manera que resulte cautivadora.
Good es una anémica adaptación a la gran pantalla de la obra de C. P. Taylor. Mortensen es un error de casting y está ineptamente dirigido por Vicente Amorim.