Una batalla legal sobre la lucha de un propietario de arte no es el tema más apasionante para un drama. Además, el guión no logra desarrollar este conflicto de una manera que resulte cautivadora.
Good es una anémica adaptación a la gran pantalla de la obra de C. P. Taylor. Mortensen es un error de casting y está ineptamente dirigido por Vicente Amorim.
Es el retrato voluptuoso y ardiente de un marginado social, un delincuente negro y homosexual que, al representar sus sueños más llamativos de Hollywood, se reinventó a sí mismo de forma trascendental.
Una obra virtuosa que rivaliza con otras películas del director como 'Nashville' y 'Short Cuts' por cómo conecta magistralmente diferentes personajes y subtramas.
Casi tienes que admirar el nervio de un guion que produce suficiente melodrama empalagoso como para atiborrar una miniserie de dos semanas. Pero es la misma trama la que destruye la película.
Aunque posee una energía vibrante, carece de la profundidad emocional necesaria para conmover como lo hace 'Nashville' o las mejores escenas de 'Short Cuts'.
Una gloriosa oda a la isla soleada en la que está filmada, que, sin embargo, se arrastra hacia un guion plagado de tópicos. Tristemente, parece que su único aspecto destacable son las magníficas vistas.
Aunque la historia es un thriller ordinario, esta trama es el único elemento convencional de una película que se presenta como un llamativo y astuto ejercicio de expresionismo cinematográfico posmoderno.
'Indignation' podría descartarse como una pequeña y exquisita obra de época, pero está representada con tal precisión, que se mete profundamente dentro de tu piel.
Quizás sea exagerado describir la película sobre Howard Hughes de Warren Beatty, 'Rules Don't Apply', como una versión cómica de 'Citizen Kane', pero eso es lo que parece.