Daisy Haggard logra proporcionar aún más humor en medio del sufrimiento. Pocas series consiguen equilibrar con tanta maestría la sensación de dolor y alivio como lo hace esta.
No sólo esta 'Point and Shoot' es un ballet impecable de objetivos y medios en conflictos, sino que también establece una expectativa efectiva para los 5 episodios que están por venir.
'Black Mirror' parece haber perdido su rumbo. Esta temporada, que se siente mediocre, alarga innecesariamente su premisa central y descuida la oportunidad de mantener su relevancia en el panorama actual.
Si se avanza más allá del arco dedicado a la profecía, la serie tiene la oportunidad de profundizar en las vivencias en lugar de solo ofrecer explicaciones.
La primera temporada presenta pocos elementos originales, ya que gran parte de su contenido parece derivar de otras obras. Además, sus esfuerzos por conectar con una audiencia ansiosa resultan bastante insuficientes.
Ocho episodios adicionales situados en Lenox Hill y otros hospitales de Nueva York resaltan la importancia de ofrecer una mirada interna, ahora con un enfoque más amplio.
Mostrando la lucha de los médicos para que los pacientes conserven su salud, estos ocho capítulos capturan el ritmo de ese proceso de manera sorprendente y observadora.
'American Nightmare' está realizada de manera bastante efectiva. Lo que en 2015 se percibía como una revolución en el cine, hoy se presenta como una aportación meramente aceptable dentro de un subgénero que ha evolucionado considerablemente en los últimos años.
Hay un péndulo general que oscila entre el optimismo alegre, las bromas divertidas y la sombría tristeza final, pero nunca parece que todo esté en la misma serie.
Una secuela que refleja el estilo de Mel Brooks, tanto en sus aciertos como en sus fallos. A pesar de las expectativas y la oportunidad de reinventar la trama, no ofrece suficientes motivos para sentirse realmente satisfecho.
La pregunta sobre el público objetivo a menudo se utiliza como una crítica hacia obras de difícil categorización. En el caso de 'Paul T. Goldman', el verdadero encanto reside en comprender que esta interrogante es fundamental para la esencia de la serie.
Entiende muy bien cómo el tiempo compartido con alguien crea un enlace auténtico. La gran virtud de cada episodio es que aborda a cada pareja según su propia realidad.
La obra no requiere ser una guía sobre la historia del arte, pero su falta de interés en el contexto artístico del crimen sugiere una perspectiva bastante limitada.