Grande, atrevida, demasiado larga y, al final, estimulante. La película es un gigantesco patio de recreo para que Tarantino demuestre su obsesión con la cultura popular y aporte su peculiar perversidad al arte de la creación cinematográfica.
El interés en los personajes no decae, gracias a Mortensen y a Ali y a un director interesado en contar, de manera honesta y eficiente, una historia que merece la pena ver.
El desgarrador documental sobre Sinead O'Connor es tristemente oportuno. Kathryn Ferguson pinta un potente retrato del auge y la caída inicial de O'Connor, pero deja fuera su larga y peculiar segunda etapa.
Hábil y seria, pulida y brutal, es una historia de la Guerra Fría en la que ningún bando sale bien parado. Hace que 'Squid Game' parezca un juego de niños.
Tensa, incómoda y brutal, pasa de lo espeluznante a lo absurdo durante el transcurso de sus 92 deliberadamente desagradables minutos. Maisie se merece algo mejor.
Deniz Gamze Erguven demuestra habilidad para retratar el caos de los lazos familiares, aunque su película no logra sobresalir en otros aspectos. Hay momentos que resultan atractivos, mientras que otros pueden ser decepcionantes.
Este nuevo 'Sergio' no es tan brillante o poderoso como el trabajo de Barker en el territorio de la no ficción, pero lo intenta y encuentra su propio lirismo por el camino.
Aunque hay mucha celebración en 'I Am Everything', es más texturizada y conflictiva que eso: es un documental que ama a su protagonista, sin negar sus complejas contradicciones.